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Hondo sentimiento de tristeza en Finlandia por la muerte de Urho Kekkonen

La noticia de la muerte, el sábado, del ex presidente finlandés Urho Kekkonen, pese a que era esperada desde hace una semana, provocó un sentimiento generalizado de tristeza en todos los niveles de la sociedad finlandesa. La radio y la televisión comenzaron a difundir en las primeras horas de la mañana del domingo emisiones extraordinarias para informar del hecho, y destacaron aspectos de la historia política y personal del estadista desaparecido. La enseña azul y blanca de Finlandia ondeaba a media asta en todos los edificios públicos de la capital.

Poco antes del mediodía de ayer, el presidente, Mauno Koivisto, compareció en la televisión para comunicar "un triste mensaje al pueblo finlandés". Koivisto trazó una breve semblanza de su antecesor y destacó su enorme contribución tanto al fortalecimiento de la independencia del país a través de su política exterior como en el plano interno en tanto que "forjador de la unidad del pueblo finlandés". Por todo ello, finalizó diciendo que "todo el pueblo finlandés lo recordará siempre".

Los líderes políticos de los diversos partidos, entre ellos el primer ministro socialdemócrata, Kalevi Sorsa, fueron unánimes en testimoniar su respeto y reconocimiento a la personalidad de un luchador, al que algunos calificaron como "el más grande estadista de los países nórdicos; desde la II Guerra Mundial".

Ayer comenzaron a llegar a Helsinki desde todos los rincones del mundo testimonios de condolencia. Especialmente en los países nórdicos, la muerte de Kekkonen causó pesar. El primer ministro sueco, Ingvar Carlsson, se refirió a la muerte del ex presidente finlandés corno a la pérdida de un gran amigo de Suecia y recordó expresamente su contribución a la política de estabilidad en la región a través de su "neutralidad activa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de septiembre de 1986