VERANO 86

Los príncipes de Gales hacen turismo con los Reyes en el yate 'Fortuna'

Los Reyes de España y sus invitados los príncipes de Gales, Carlos y Diana, estos últimos sin la compañía en esta ocasión de sus dos hijos de corta edad, así como los ex reyes de Grecia, Constantino y Ana María, y sus hijos, pasaron la jornada de ayer en el yate real Fortuna, que se alejó hacia el mediodía de las costas de Palma rumbo a las islas de Cabrera y Dragonera, seguido con discreción por patrulleras de la Armada. La salida de los huéspedes del palacio de Marivent se produjo poco antes del mediodía, cuando buena parte de los 156 informadores extranjeros y españoles acreditados en el Club Naútico esperaban la llegada del Rey para hacerse a la mar en el velero Bribón V.

Cámaras de televisión y algunos reporteros británicos captaron desde las proximidades de Marivent imágenes del rey Juan Carlos en atuendo deportivo y de los príncipes de Gales en bañador en el momento de subir al Fortuna, que abandonó el atracadero de Porto Pí, pilotado por el monarca español. Durante el trayecto los Reyes de España y sus invitados se bañaron varias veces en alta mar y a primera hora de la tarde almorzaron a bordo del yate real. La excursión finalizó poco después de las siete de la tarde, con el regreso a Palma, pilotando el Fortuna don Juan Carlos.Los servicios de seguridad negaron ayer la autorización para zarpar a las lanchas que siguen las regatas de la V Copa del Rey, en un intento de evitar las persecuciones a que sometió ayer a la comitiva real la prensa destacada en Palma por la bahía de la ciudad.

No obstante, algunos informadores decidieron pagar las 50.000 pesetas que cuesta en estos momentos alquilar una lancha en la capital balear, para intentar obtener la imagen de los huéspedes ingleses, con más nitidez que ayer, bañándose en alta mar.

El gabinete de prensa de la residencia real en Palma, visiblemente desbordado por las necesidades informativas de los casi 200 periodistas que se encuentran en la ciudad, ha convocado para la mañana de hoy, sábado, a los fotógrafos en el palacio de Marivent para que puedan tomar imágenes de los Reyes con sus huéspedes británicos en un ambiente relajado.

Entre tanto, la sala de prensa del Club-Naútico, que en días anteriores había cobrado el aspecto de una exposición internacional de las más complicadas y modernas cámaras fotográficas, se vació ayer completamente de periodistas.

Al menos en dos ocasiones desde que se iniciaron, el 2 de agosto, las regatas de la V Copa del Rey en ese mismo club naútico, los informadores británicos consiguieron mantener breves diálogos con el Rey de España sin que, según destacaba ayer algún periódico de Palma, intervinieran los servicios de seguridad con su habitual rigor.

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Los Reyes y los Príncipes de Gales, así como la familia de la reina Sofía, pasaron la tarde del jueves en el palacio de Marivent -cuyas habitaciones habían sido adornadas previamente con numerosos centros de flores por la más conocida floristería de Palma-, después de efectuar un paseo en el yate Fortuna, durante el cual tomaron un baño en alta mar y observaron el desarrollo de la regata en la que participaba don Juan Carlos. A última hora del día, al parecer, hicieron un recorrido turístico por la ciudad.

Séquito reducido

Fuentes de la residencia de los Reyes en Palma insistieron ayer en que dado el carácter absolutamente privado de su visita, los príncipes de Gales han llegado a Mallorca con un séquito inferior al de los viajes oficiales. Aparte de los detectives que velan por la seguridad de la pareja real, la princesa Diana tiene cuatro damas de compañía y dos asistentes, mientras que su marido, Carlos, cuenta con tres personas a su servicio directo, aparte de su secretario privado y sus dos asistentes.Además de los miembros de la seguridad real y de los periodistas, nadie en Palma parece especialmente preocupado por los movimientos de los Reyes de España y sus huéspedes. La isla, que batió todos los récords turísticos la pasada semana con la llegada de 330.000 turistas, en buena parte procedentes del Reino Unido, al aeropuerto de Son San Juan, es un hervidero de homenajes, fiestas más o menos privadas y festejos deportivos.

La vecina isla de Menorca, parece haberse convertido, por el contrario, en el objetivo deseado por su tranquilidad para numerosas personalidades del Gobierno, entre ellos algunos miembros del Gobierno. Así, el recientemente nombrado ministro de Relaciones con las Cortes, Virgilio Zapatero, se encuentra en la capital menorquina para pasar el fin de semana dado que este año no cuenta con vacaciones propiamente dichas.

También el vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, llegó en la tarde de ayer a la isla de Menorca en compañía de su esposa, Carmen Reina, y su hijo Pincho. Guerra, que llevaba por equipaje una bolsa de mano y un estuche de raquetas, fue recibido en el aeropuerto por las autoridades locales. Guerra descansará en un chalé situado en la zona norte de la isla, cercano a la localidad de Cala Fornells.

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