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El presidente Jaime Lusinchi anuncia un paquete de medidas para lograr la reactivación económica

A la mitad de su período constitucional de cinco años, el presidente Jaime Lusinchi anunció anoche la esperada serie de medidas de ajuste económico y social tras la brusca caída de ingresos petroleros experimentada desde principios del año, estimada en 5.000 millones de dólares. Entre las propuestas se encuentran la reforma fiscal, una mayor liberalización de las inversiones extranjeras y eliminar el cambio preferencial del dólar a los empresarios para el pago de la deuda.

En un mensaje a la nación, el presidente Jaime Luisinchi anunció un total de 21 acciones concebidas para enfrentar la crisis, y que suponen un brusco giro a la política iniciada por su Gobierno hace dos años y medio.El paquete de medidas está dirigido a la reactivación del aparato productivo, a la atención de programas sociales y a la modificación de la relación que mantuvo el Gobierno con el empresariado privado respecto al pago de su deuda externa, algo que ha molestado al poderoso gremio de empresarios venezolanos y, a su vez, a la banca internacional.

En síntesis, el presidente Lusinchi anunció el ajuste de la política fiscal: modernizar el impuesto sobre la renta, racionalizar el cobro de impuestos para las plusvalías obtenidas como producto de las obras de infraestructura que construye el Estado, actualizar las rentas provenientes de los timbres fiscales y adecuar las tasas que se cobran por los servicios públicos.

También se reformará el estatuto de inversiones extranjeras para incentivar la llegada de nuevos capitales a Venezuela, se prohibirán las importaciones agrícolas de lo que se produzca en el país, se reducirán a lo estrictamente necesario las importaciones de todos los productos terminados, se establecerá una verdadera economía para la exportación, y se adelantará el plan eléctrico nacional.

Las medidas prevén la estructuración de un plan integral de apoyo a la vivienda de interés social, al cual se le destinarán 5.000 millones de bolívares, para permitir dar préstamos a la construcción de viviendas y facilitar su adquisición a plazos hasta de 20 años y con interés fijos no superiores al 9%.

Otra medida se refiere a la elaboración de un programa nacional de apoyo a la infraestructura turística, para la cual se destinarán 3.000 millones de bolívares.

En lo relativo a una mayor reducción de gastos de Gobierno, se han dictado una serie de instrucciones que profundizan en la austeridad en el gasto público, eliminando radicalmente los capítulos innecesarios.

Por otra parte, se ha decretado un programa de becas-salario que mantendrá en aprendizaje durante seis meses al año, con pago del salario mínimo (1.500 bolívares), a 50.000 jóvenes venezolanos en forma permanente.

Los ministros de infraestructura han recibido instrucciones para revisar los programas de construcción de obras, a fin de darle significación a las obras de saneamiento, equipamiento y consolidación de barrios y a las obras generadoras de empleo inmediato. Se mantendrán congelados los precios de los 30 productos básicos de la dieta familiar.

Leche para los niños

En materia de nutrición, el Gobierno pondrá en marcha el programa del vaso de leche escolar para ser distribuido durante los 150 días del año escolar a una población de 2.300.000 niños. También se ampliará el programa de merienda y comedores escolares y asistencia alimentaria directa a la madre y al niño en los centros materno-infantiles.De todo este conjunto de medidas, la que más resalta es la que toca al empresario. En este sentido, el presidente Lusinchi anunció "la suspensión del subsidio otorgado al sector privado para que cancelara su deuda externa a la tasa preferencial de 4,30 bolívares por dólar, con lo cual se traslada al cambio de 7,50 bolívares". Lusinchi aseguró que las medidas económicas adoptadas ante la caída del petróleo permitirán "garantizar la salud económica y social de la nación", y pidió el apoyo de todos los venezolanos "para salvar la vicisitud. Todos hemos de contribuir a tapar la brecha que nos ha dejado el petróleo".

La caída de los precios petroleros a más de la mitad respecto de 1981 ha hecho que el Estado no disponga ahora de recursos suficientes para satisfacer lo que Lusinchi había prometido al inicio de su mandato.

La deuda privada externa registrada es de 6.000 millones de dólares. Para manejarla, el Gobierno acaba de aprobar la ley del Fondo de Compensación Cambiaria, la cual, entre otras cosas, establece la emisión de bonos en divisas para el pago de la deuda privada en bolívares a 15 años de plazo y un 5% de interés. Esta posición y el reajuste de 4,3 bolívares por dólar ha irritado al sector privado y a la banca internacional.

La dirección de Fedecamaras, la cúpula empresarial del país, se ha constituido en sesión permanente ante el anuncio de estas medidas que, según los empresarios provocarán el cierre de numerosas empresas. Los empresarios, informa Efe, han acusado al Gobierno de haber tomado sus decisiones sin haber consultado con el mundo empresarial.

El presidente de la patronal aseguraba ayer que la aplicación del programa supondrá mayor inflación y desempleo, y se preguntó qué deben hacer los empresarios que ya han recibido el dólar al cambio preferencial.

Mientras tanto, la CTV, máxima central obrera, considera que el mensaje del presidente de Venezuela es en buena medida positivo para la clase trabajadora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de julio de 1986

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