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Rendición de los golpistas filipinos sin represalias del Gobierno

La rebelión de Arturo Tolentino, que el domingo se autoproclamó presidente interino de Filipinas, ha terminado a las seis de la mañana de hoy (medianoche, hora peninsular española), al ser desalojados por la policía los militares y el medio millar de seguidores que continuaban en el hall del hotel Manila. Tolentino y los generales sin mando de tropas que participaron en la sublevación se encontraban ya fuera del hotel, en paradero desconocido, aunque en principio no se han tomado represalias contra ellos, en línea con las promesas de tolerancia hechas por la presidenta Corazón Aquino.No fue necesario esperar que se cumpliera el ultimátum de 24 horas que había dado la presidenta. El teniente coronel Fernández, que mandaba la operación de desalojo del hotel, declaró que los 180 soldados que aún estaban congregados en los pisos superiores de la parte moderna del hotel "tienen a su diposición camiones y autocare para ir a Camp Cramer".

"Tolentino dará una conferen. cia de prensa en el club de oficia. les de la Marína", declaró por su parte Rick Serrano, ex director general de Información duranu la presidencia de Ferdinarid Marcos, cuya presunta participación en la conjura, como instigador, está siendo investigada por Washington.

El vicepresidente, Salvador 'Laurel, declaró ayer en Madrid, donde se encuentra de visita oficial, que aunque "ha habido una violación de las leyes y los responsables deben responder por ello", su Gobierno "está dispuesto a adoptar una actitud tolerante si prometen no volver a hacerlo". Laurel se siente satisfecho con lo conseguido en la negociación. "Nuestro Gobierno ha logrado su principal objetivo:

"Tolentino vuelve a su casa sin que se haya producido ni un solo herido".

Páginas 2 y 3

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de julio de 1986