Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

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Acogiéndome a la amabilidad de este periódico y conteniendo la irritación que me provoca al falseamiento descarado que el responsable del gabinete de prensa del Gobierno Civil de León hizo de los lamentables hechos sucedidos en el desalojo parcial del pueblo de Vegacemeja, afectado por el proyecto del embalse de Riaño, en carta a este mismo diario publicada el día 6 de junio pasado, deseo, en nombre de la Comisión de Afectados de la Comarca de Riaño, manifestar lo siguiente:La información ofrecida por ese periódico el día 28 de mayo sobre los sucesos de Vegacerneja, mal que pese al señor Cimas, era correcta y ajustada a la realidad.

Las familias desalojadas de sus casas fueron dos, y ambas manifestaron su oposición a ello, a través del teléfono la del señor Ángel Arrainz, que se hallaba ausente, y la otra con la firme presencia negándose a abandonar su hogar.

La Guardia Civil intervino para desalojar a 18 personas que se oponían pacíficamente al derribo, entre las cuales me encontraba yo misma; el total de hombres de la Benemérita que participó en la acción violenta fue de 90, entre ellos 60 pertenecientes a una unidad antidisturbios desplazada especialmente al efecto desde la capital leonesa. En el desalejo se golpeó repetidamente a cinco de las personas que trataban de impedirlo, mientras un directivo de la Confederación Hidrográfica del Duero allí presente lo estimulaba al grito de "dadles leña", así lo demuestran los certificados médicos en poder del juzgado de Cistierna (León), que tramita actualmente una denuncia contra la Guardia Civil por malos tratos. Como consecuencia de todo ello fueron detenidas ocho personas, que fueron puestas en libertad a las pocas horas.

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Por mucho que el Gobierno Civil de León trate de ocultar el violento y avasallador comportamiento de las fuerzas del orden por él enviadas, la realidad es que, al modo de los gloriosos tiempos del régimen, estos señores impusieron su fuerza sobre los pacíficos ciudadanos que se negaban a que les echasen de su tierra.-

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