Que se vayan
Los últimos acontecimientos en el golfo de Sidra hacen absolutamente necesario que España comience con toda rapidez las negociaciones con el Gobierno de EE UU con vista a una amplia reducción de personal y material de las bases de utilización conjunta.Lo ideal sería, desde luego, que se denunciara por parte del Gobierno de España el tratado bilateral y se le pidiese a EE UU que abandonara todas las bases en manos del pueblo español, su legítimo propietario, y son varias las razones que avalan esta necesidad.
España es,ya un miembro activo de la OTAN, y, como en repetidas ocasiones dijo Felipe González, si triunfaba el no él tendría que abandonar la mesa cuando en Europa se hablara de seguridad e ir a preguntarle a EE UU. Como ha triunfado el sí, se impone el razonamiento contrario, es decir, si formamos parte de la OTAN no necesitamos de acuerdos bilaterales con EE UU, que ya es parte integrante de la misma.
¿Cómo podemos sentirnos tranquilos con las bases citando el máximo dirigente de la primera potencia mundial provoca, una y otra vez, con sus órdenes al Ejército, conflictos, y el de ahora con peligro de guerra abierta, realizando maniobras con la flota en la misma casa de los libios.
¿Permitiría EE UU maniobras militares de esta índole y a la misma distancia, por ejemplo, en el golfo de México, o frente a las costas de California?
Extrañaría demasiado a los españoles que Libia, un país que si bien es cierto que no puede enfrentarse a Estados Unidos en un conflicto abierto con posibilidades de éxito, pero que posee un pequeño, moderno y bien pertrechado Ejército, en un momento de desesperación nacional decidiera darnos una sorpresa a los aliados de EE UU en esta parte del mundo.-


























































