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Los reformistas suspenden la negociación con Coalición Popular sobre la presidencia de la Xunta

de CompostelaEl Comité Ejecutivo de Coalición Galega (CG) decidió anoche suspender sus conversaciones con Coalición Popular (CP) en que se pretendía llegar a un acuerdo sobre la investidura del presidente de la Xunta de Galicia. La dirección de CG aprobó también "proseguir las conversaciones con los grupos políticos para hacer viable una solución eficaz que asegure la formación del Gobierno de Galicia en los plazos normativamente fijados".

Según dice un escueto comunicado facilitado después de más de seis horas de reunión, la no aportación por parte de CP de las garantías debidas para asegurar el cumplimiento de las medidas mínimas propuestas por CG llevan a ésta a considerar que no existe en CP una verdadera voluntad política de asumir de forma efectiva el compromiso de renovación ansiado por Coalición Galega".

El escrito de la ejecutiva se refiere a su condición de que los pactos que alcanzase con CP fueran suscritos por los presidentes de las diputaciones, ya que en sus medidas mínimas se hacía una especial referencia a la coordinación de los presupuestos provinciales por parte del poder autonómico para evitar situaciones de discriminación y favoritismo político.

Después de la última reunión con la coalición conservadora, su portavoz, José Luis Barreiro, afirmó que CP había acordado que los presidentes provinciales no firmasen el acuerdo y propuso que lo hicieran los presidentes de los partidos coligados, lo que incluye a dos presidentes de diputación: Enrique Marfany (PDP), de La Coruña, y Victorino Núñez (Centristas de Galicia), de Orense.

En conferencia de prensa posterior, el secretario general de CG, José Rodríguez Peña, afirmó que la resolución adoptada hoy significa suspender la prioridad que se había concedido a Coalición Popular en función de su representación parlamentaria y, "lógicamente", dijo, "se abre la otra vía".

La vía ahora abierta es la posible constitución del llamado Gobierno de progreso, para cuya formación deberán coincidir el Partido Socialista, Coalición Galega y el Partido Socialista Galego-Esquerda Galega, que suman 36 votos de los 71 de la Cámara.

Preguntado por alguna de sus diferencias con el PSOE, citó el recorte de la financiación de las comunidades, la consideración de Galicia como circunscripción electoral en los comicios para Europa y el recurso presentado contra la ley de Normalización del Gallego.

Por su parte, Pablo González Mariñas, número 1 de los reformista gallegos, ha considerado viable el gobierno de centro-izquierda en Galicia. González Mariñas, en declaraciones realizadas anoche al programa Hora 25, de la Cadena SER, añadió que, tras la decisión de romper las conversaciones entre Coalición Galega y Coalición Popular, "la responsabilidad de la formación del Gobierno gallego no es exclusiva de su partido, sino que compete también a los que conforman la actual composición de esa comunidad, y siempre en función de su número de representantes en el Parlamento".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de enero de 1986