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Los tres presuntos 'etarras' muertos en el tiroteo, acusados del asesinato de un guardia civil

Los tres presuntos activistas que perdieron la vida la noche del miércoles en el kilómetro 16 de la autopista Bilbao-Behovia, a la altura de Pasajes, en un tiroteo con fuerzas de la Guardia Civil, formaban un comando legal de ETA Militar al que se supone autor del asesinato, perpetrado el 25 dé mayo del pasado año, del guardia civil Isidro Díez Retón, según fuentes oficiales. Los primeros resultados de los análisis de balística facilitados por el gobierno civil de la provincia establecen que las armas que portaban los integrantes del comando fueron igualmente utilizadas en distintas acciones contra camiones franceses.

La pistola Star, incautada -junto a una metralleta MATV y dos pistolas Browning- forma parte del lote robado por ETAm a la Ertzantza el 28 de febrero de 1983, en el asalto a las dependencias que este cuerpo policial autónomo posee en San Sebastián, en los bajos de la diputación provincial.Los presuntos activistas de ETA muertos han sido identificados como Alejandro Auzmendi Ilzarbe, de 28 años, natural de San Sebastián, fontanero de profesión; Luis María Zabaleta Mendía, de 26 años, nacido en Legazpia (Guipúzcoa), estudiante, y antiguo miembro del grupo de teatro Titiriteros de Sebastopol, y Miren Bakartxo Arzelus, Arzelus, de 27 años, casada, natural de San Sebastián, auxiliar administrativo. Los tres residían en San Sebastián.

Herri Batasuna y sus organizaciones afines, KAS y las gestoras pro amnistía, han convocado para hoy una huelga general en San Sebastián y llamado a concentraciones y manifestaciones en todas las localidades de la provincia. En un comunicado difundido al mediodía, HB califica de asesinato la muerte de estos activistas y afirma que "esta escalada represiva volverá a sucumbir ante la raíz política que genera la situación de la violencia y lucha en Euskadi".

El gobierno civil de la provincia no explicó tampoco ayer detalladamente las circunstancias en que se produjo la localización y el posterior enfrentamiento armado con el comando terrorista, sorprendido cuando acababa de ametrallar a un camión francés en el mismo punto de la autopista Bilbao-Behovia desde el que se han perpetrado con anterioridad acciones similares.

La versión facilitada a título puramente informal por guardias civiles que se encontraban en el lugar de los hechos pocas horas después del tiroteo apunta a la presencia esa noche de un dispositivo de vigilancia encargado de controlar expresamente ese lugar. Los recientes atentados con explosivos contra empresas francesas habrían reforzado, por otra parte, la conveniencia de aplicar estas medidas, en la idea de que ETAm trata en la actualidad de reavivar su campaña contra los intereses franceses.

Según estas informaciones, las dos patrullas de los GAR (Grupos Antiterroristas Rurales) que se encontraban en la zona advirtieron la presencia del Seat 850 especial blanco estacionado en la estrecha carretera que atraviesa la autopista en ese punto y que comunica con el barrio donostiarra de Anza y con el monte de San Marcos. El comando se garantizaba así una vía de retirada discreta, que le permitía acceder a distintas localidades de la comarca. Una vez allí, les bastaba ascender por el talud hasta el borde de la autopista y esperar al paso de un camión francés, identificable a esa hora de la noche, al igual que los vehículos extranjeros de otras nacionalidades, por la luz amarillenta que despiden sus faros.

Los GAR siguieron los movimientos de los sospechosos y tomaron posiciones ocultándose entre la maleza que recubre la explanada situada en la base del talud, en un punto cercano a la valla de seguridad de la autopista, a cierta distancia del comando y a su misma altura. La visibilidad era escasísima en esa noche de lluvia intensa y cabe imaginar que las siluetas de los terroristas se recortarían al borde de la autopista iluminadas fugaz e intermitentemente por las luces de los vehículos, mientras que los GAR se mantendrían fuera de la vista del comando, camuflados en el terreno y cortándoles la retirada.

Los guardias, que a falta de una versión oficial más detallada y ante la ausencia de otros testigos sustentan esta información, afirman que el comando respondió a la voz de alto haciendo uso de sus armas, y como prueba aluden a los casquillos de bala encontrandos en el lugar.

El camión francés ametrallado recibió un total de cinco impactos y su propietario ha presentado denuncia en la gendarmería de Hendaya. Hasta el 31 de agosto último, el Gobierno español ha indemnizado con un total de 170 millones de pesetas a 57 camioneros, franceses en su mayoría, pero también alemanes y daneses, según fuentes del Gobierno Civil de Guipúzcoa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de enero de 1986

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