La Iglesia y la militancia
Permítame expresarle mi opinión sobre algunas afirmaciones efectuadas en la editorial que publican el 13 de noviembre bajo el título: La Iglesia y la militancia. La Iglesia -como cualquier otra organización social- está en su justo derecho de aconsejar a sus miembros acerca de las diferentes posturas que pueden tomar en la vida. Dado que el objetivo final de la Iglesia es de carácter ético, la Iglesia deberá aconsejar principalmente en el campo moral a sus seguidores. En el caso concreto del voto electoral en Galicia estoy convencido de que algunas opciones políticas de las que se presentan ofrecen en sus programas ideas difícilmente compatibles con la moral cristiana. En estos momentos la Iglesia debe orientar al cristiano sobre aquellas posturas que representan un ataque contra la moral que defiende. La decisión queda a cargo de la libre voluntad de sus miembros, que son en última instancia los valedores de su propia moral. No veo, por tanto, en qué forma rompe la Iglesia su neutralidad. Sobre todo porque estoy convencido de que al menos frente al pecado la Iglesia no debe ser neutral.-


























































