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Gestación y nacimiento de un proyecto que nunca existió

La atmósfera bursátil terminó por cambiar sustancialmente respecto a jornadas anteriores, y el discreto aumento de 29 centésimas en el índice general rompe una trayectoria bajista que había puesto a flor de piel los nervios de los operadores.Los síntomas de recuperación además vienen acompañados por otras señales de humo favorables, como la consolidación del negocio -el miércoles se contrataron 1.253,1 millones de pesetas efectivas- y el aumento de las compras a crédito, que alcanzaron los 152,9 millones de pesetas, en las que hay que resaltar los 67,2 millones dirigidos a Telefónica.

El rebote ha tenido su origen básicamente en el sector eléctrico, aunque también haya mejorado alimentación, a cuenta de una reacción técnica que no tiene grandes posibilidades de consolidarse, a no ser que se confirmen rápidamente las previsiones sobre la inminente reunión sobre intercambios de activos y, por supuesto, que se alcance una solución satisfactoria en este tema.

Los grandes inversores, en cualquier caso, deben barruntar algo positivo, ya que ayer se decidieron a entrar en estos valores, aunque no de manera contundente. Los rumores favorables les han permitido comprar títulos a baja cotización y rebajar así el precio medio de sus carteras, aunque estarían dispuestos a vender en cuanto las próximas noticias no anuncien el término de la incertidumbre eléctrica.

El comportamiento de la bolsa, por otra parte, demuestra una vez más que este mercado mira su propio ombligo más que al resto de la economía del país. Parece curioso que el repunte tenga lugar justo el mismo día en que se publican los datos de julio sobre comercio exterior, que, con un descenso de las importaciones del 20,14% en dólares y un aumento de sólo el 7,74% en las exportaciones (también calculadas en la divisa norteamericana), demuestran que existe una mejoría económica, pero no tan fuerte como podría parecer a primera vista. Tampoco la marejada bancaria puede ser considerada como un factor positivo. Pero últimamente la bolsa parece vivir de espaldas a la realidad.

Así, la continuada rebaja de los tipos de interés ha pasado sin pena ni gloria para la renta variable. Es posible que a partir de este momento se estudié con mayor atención las retribuciones de los activos de renta fija, especialmente cuando las previsiones oficiales apuntan a un tipo medio del 10% para los pagarés del Tesoro a 12 meses y del 10,5% a 18 meses en las subastas que se realicen el próximo año.

Los analistas, sin embargo, esperan que los tipos bajen aún más en lo que resta de año, y ya se anuncian previsiones para los pagarés a un año en torno al 9 6/8. Pero no parece probable una caída tan brusca. De momento el Banco de España sigue colocando pagarés a un mes al 10,25% y a tres meses al 10,5%, sin que existan ventas a más largo plazo. El interbancario sigue estable, y los depósitos a un día se situaron ayer al 10,64%, a un mes al 10,46% y a seis meses al 12,02%. Mientras, la moneda española se mantiene fuerte respecto a las divisas europeas, y en dos días ha mejorado una peseta su cotización sobre la unidad de cuenta europea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0026, 26 de septiembre de 1985.