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Terrorismo internacional en el centro de Madrid

Un muerto y 26 heridos en dos atentados en Madrid contra las líneas aéreas británica y jordana

Un muerto y 26 heridos de diversa consideración es el resultado de dos atentados casi simultáneos ocurridos ayer en Madrid en las sedes de British Airways y Alia, compañías aéreas británica y jordana, situadas en la Gran Vía y en la plaza de España, respectivamente. Un grupo denominado Organización de los Oprimidos reivindicó ayer en Beirut los atentados, manifestando que habían sido. "una respuesta a las declaraciones del presidente Reagan respecto a su intención de contraatacar a los terroristas, es Líbano o en cualquier parte del mundo".

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El hasta ahora desconocido grupo Organización de los Oprimidos, según informa la agencia Reuter reivindicó ayer la autoría del atentado a través de una llamada tele fónica a una agencia internacional de noticias en Beirut. El comunicante, que habló en árabe, manifestó que Ia bomba de la oficina de TWA es una réplica directa a las declaraciones de Ronald Reagan respecto a que combatiría el terrorismo. Que Reagan sepa que nuestras manos pueden llegar al mundo entero y que nunca guardaremos silencio después de ésto" El anónimo interlocutor agradeció "todas las alianzas que nos han ayudado a llevar la bomba a la oficina de la TWA".Del contenido del comunicado se deduce que la bomba que estalló en la sede de las líneas aéreas británicas podría estar destinada a la compañía de aviación norteamericana TWA, que posee unas oficinas en un piso situado encima de los locales de British Airways.

El primer atentado se produjo a las 12.16 horas en la sede ole British Airways, líneas aéreas. británicas, sita en la calle Gran Vía 68, esquina a García Molinas, cuando estalló una bomba situada en las oficinas, cuya onda expansiva ocasionó, momentos después, un incendio cuyas llamas alcanzaron hasta el cuarto piso del edificio. Como consecuencia de este primer atentado resultó muerta Esther Grijalbo Gómez, de 45 años y vecina de Madrid, y 24 personas más heridas, cuatro de ellas de gravedad, que fueron ingresadas en el hospital Clínico y la clínica de la Concepción.

Un testigo presencial de los hechos, Rafael Pradillo, que se encontraba en el momento de la explosión en las oficinas de la empresa Juliá Tours, situada en el mismo edificio que la British, afirmó a este periódico que, después de los primeros momentos de desconcierto, se acercó al lugar de los hechos y ayudó a dos señoras que se encontraban todavía en el interior de la compañía británica. "En ese mornento", afirmó Rafael Pradillo, "el fuego sólo había alcanzado al suelo y a duras penas, con la ayuda de otras personas, conseguimos sacar a las dos mujeres."

El fuego se extendió rápidamente y aunque algunas personas intentaron sofocarlo con extintores dé automóviles, no fue posible hasta la llegada de los bomberos, 4 o 5 minutos después del atentado. Como consecuencia de la explosión, el local resultó prácticamente destruido, así como los establecimientos cercanos, entre ellos una zapatería, colindante a la delegación de British Airways en Madrid. La acera y parte de la calzada de la Gran Vía madrileña se encontraban sembradas de cristales y escombros producidos por la onda expansiva. El pánico y el desconcierto fueron las características en los primeros momentos, unido a la sospecha de que pudiera existir algún otro artefacto explosivo en el interior de las oficinas, así como a las constantes carreras y sirenas de las ambulancias, coches de la policía y bomberos. La zona fue acordonada y artificieros de la Policía Nacional procedieron a inspeccionar el local, después que los bomberos consiguieron sofocar el fuego. En los alrededores de la zona se produjo un gran caos circulatorio, al haber sido cortada al tráfico rodado y peatonal.

Un cartel de la compañía aérea norteamericana -TWA-, situado en el primer piso de las oficinas de British, hizo pensar en un primer momento que la explosión había sido contra la línea estadounidense, hipótesis que parece confirmarse después de la reivindicación del atentado. La sede de TWA se encuentra justo enfrente de la de British, en la otra esquina de Gran Vía con García Molinas. Un portavoz de la compañía aérea británica informó ayer en Londres, según la agencia Efe, que la British Airways había decidido tras el atentado cerrar provisionalmente sus oficinas en España. Este extremo fue tajantemente desmentido por un portavoz de la compañía de aviación británica en Madrid, quien indicó que todas las oficinas de la compañía funcionan "con absoluta normalidad", a excepción de la ubicada en la Gran Vía, objeto del atentado. La misma fuente negó tambien que la compañía hubiera alterado "el ritmo" de sus vuelos, que se realizan "con total normalidad y con las medidas de seguridad adecuadas".

Ametrallaron la fachada

El segundo atentado se produjo pocos minutos después, cuando los presuntos autores de la primera explosión ametrallaron la fachada de la sede de la líneas aéreas jordanas, Alia, situada en la planta baja de la Torre de Madrid, en la plaza de España. Allí resultaron heridos una empleada de la compañía y un cliente. Los terroristas arrojaron al interior del local, después del ametrallamiento, uno o dos artefactos, que una hora después fueron activados por artificieros de la Policía Nacional, parapetados detrás de una furgoneta. Estas explosiones desviaron la atención informativa que, hasta el momento, estaba centrada en la sede de la British.El embajador de Jordania en Madrid, Mohamed Al-Adwan, que se personó en el lugar de los hechos, relacionó los atentados .con lo que está ocurriendo en Oriente Medio", así como con el secuestro del avión de la TWA en Atenas. Mohamed Al-Adwan añadió que los terroristas "no van a impedir que crezcamos y luchemos con más determinación en una solución pacífica y justa para el problema palestino".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de julio de 1985

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