Grecia autoriza las playas de desnudistas a pesar de la resistencia de los popes
Los desnudistas ya no tienen que esconderse de la policía en Grecia como novicias ante la entrada de un intruso en el convento. Ése ha venido siendo el caso durante años en los campos salvajes de desnudismo, como el de la playa Stafilos, en la isla de Skopelos.
El Consejo de Estado griego acaba de fallar en favor de la constitucionalidad de los campos de desnudismo, aunque deja a las comunidades locales eclesiásticas y municipales la posibilidad de desaconsejar y prohibir aunadamente el establecimiento de dichos centros en su jurisdicción. El primer centro de naturismo se abrió en Grecia el pasado mes de abril, a 100 kilómetros al suroeste de Atenas.
El Gobierno socialista emprendió desde su victoria electoral de 1981 una política de implantación del desnudismo en Grecia, tentado por los 200 millones de dólares que la vecina Yugoslavia saca anualmente de sus playas naturistas. La Iglesia ortodoxa griega carece de una red bien articulada para oponerse a nivel nacional a decisiones del poder temporal.
Pero el dilema es duro para el griego campesino de hoy cuando tiene que elegir entre las dulces palabras de sus popes y el dinero que los naturistas pueden acarrearle. Más monetarista que filósofo, acabará desoyendo los artículos del periódico integrista Prensa Ortodoxa, que asegura que "el pornodesnudismo transformaría Grecia en Sodoma y Gomorra".
Seis centros quiere abrir la organización griega de turismo en todo el país y en las islas jónicas y egeas. Han prometido actuar con cautela ante el sentir de la gente. Ya las comunidades locales han rechazado la instalación en sus términos municipales de 22 proyectos naturistas.


























































