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España aumentará las compras libres de crudo para aprovechar al máximo la reducción de los precios mundiales del petróleo

España, a través de las refinerías y de Hispanoil, está reduciendo sensiblemente las compras exteriores de crudo, por la vía del comercio de Estado a Estado (cuota oficial de comercio), con el fin de aprovechar al máximo la tendencia a la baja del precio mundial del petróleo. En el mes de junio se han suspendido las cargas de crudo procedente de México, en espera de que el país azteca reduzca sus tarifas. Asimismo, las compras de Libia están congeladas desde enero y se han reducido sensiblemente las procedentes de Arabia Saudí.La relación entre compras libres y de cuota de comercio ha experimentado una sensible transformación como resultado de la política de aprovechar al máximo el exceso de oferta que experimenta el mercado mundial de crudo. En este sentido, según los datos de los tres primeros meses del año, sólo una tercera parte del crudo importado procede de compras oficiales (253.000 barriles diarios de un total de 786.000 barriles), mientras que el resto se hace libremente por parte de las refinerías. Esta relación ha caído a menos del 10% en el mes de junio, como consecuencia de las decisiones adoptadas en el caso mexicano.

La suspensión de las importaciones de crudo mexicano se ha decidio ante el desfase (entre dos y cuatro dólares por barril) que existe entre el precio oficial de Petróleos Mexicanos (Pemex) y el que se puede encontrar en el mercado libre. Pese a esta suspensión temporal, las refinerías españolas han llegado a un compromiso informal con la compañía mexicana para reanudar las retiradas una vez que el precio se ajuste al mercado internacional.

España adquiere en México un total de 156.000 barriles al día, que se distribuyen entre Petromed (10.000), EMP-Petroliber (36.000), Petronor (50.000), Cepsa (30.000) e Hispanoil (30.000). El país azteca ha sido durante los dos últimos años el primer suministrador de crudo de España, y salvo en muy contadas ocasiones nunca han existido grandes problemas en las relaciones petroleras entre los dos países.

Otro contrato de cuota afectado por la nueva situación es el firmado con Arabia Saudí, por un total de 50.000 barriles diarios. Según fuentes informadas, las cargas de crudo saudí se han reducido ante la posibilidad de encontrar el mismo crudo en el mercado libre a un precio hasta un 15% más bajo. Por su parte, el problema libio se debe al deseo de la compañía Brega de cobrar a Hispanoil un precio oficial por encima incluso del acordado por la OPEP en su último reajuste de tarifas. Los argumentos libios se basan en el preacuerdo alcanzado en enero para cancelar la deuda que Trípoli tiene con empresas y exportadores españoles.

El problema mexicano es quizá el que más ilustra la posibilidad de obtener ventajas comerciales mediante las compras de crudo. En la reciente visita a España del presidente mexicano, Miguel de la Madrid, las autoridades españolas plantearon a la delegación azteca la necesidad de que México haga esfuerzos para equilibrar una balanza comercial que es fuertemente deficitaria para nuestro país. La solicitud era evidente ante la pretensión de Pemex de cobrar a precios oficiales el crudo, ignorando que el mismo puede adquirirse hasta un 10% y un 15% más barato en los mercados libres.

Ante la negativa de Pemex a reajustar en el mes de junio el precio de su crudo, las refinerías españolas han decidido suspender sus compras en el país azteca. Para España el pago del precio oficial -cuatro dólares por encima del mercado en el petroleo maya y dos dólares para el istmo- hubiera supuesto diariamente un sobreprecio de medio millón de dólares (unos 85 millones de pesetas).

Como resultado de estas acciones el precio medio del barril importado por España (situado en torno a 27 dólares) ha descendido apreciablemente en los últimos meses, y según los expertos oficiales es probable que baje más si la OPEP confirma, en su reunión a primeros de julio, la realidad del mercado. El consorcio petrolero atraviesa en estos momentos un fuerte crisis debido a la violación de precios y cuotas que practican algunos de sus miembros y ante la postura de los productores del mar del Norte de ajustar mensualmente a la baja sus propias tarifas.

Según expertos del mercado del petróleo, Arabia Saudí podría recomendar en la reunión de Viena la reducción del precio oficial como consecuencia de la caída en sus ventas, situadas a primeros de junio en una cantidad no superior a los 2,5 millones diarios de barriles. Asimismo, podría recomendar una ampliación de los denominados precios diferenciales, entre crudos pesados y ligeros, una vez que el fin de la huelga de los mineros británicos ha restablecido el diferencial que existía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de junio de 1985