El Gobierno de Managua mejorar relaciones con el Vaticano

"El Gobierno de Managua quiere mejorar las relaciones con el Vaticano y no tiene ningún interés en mantener un estado de conflictividad con la Iglesia nicaragüense", declaró el jueves a EL PAÍS, a su paso por Roma, el ministro de Seguridad Social y Bienestar, Reinaldo Antonio Téfel, representante de la Asamblea Nacional y presidente del Comité Nacional de Emergencia nicaragüense.El ministro sandinista explicó que cuando recientemente el papa Juan Pablo II nombró cardenal al arzobispo de Managua, Miguel Obando y Bravo, uno de los enemigos más acérrimos de la revolución nicaragüense, el primero que fue a felicitarle personalmente fue el mismo presidente Ortega, y que el vicepresidente del Gobierno, Sergio Ramírez, le despidió oficialmente en el aeropuerto al emprender viaje a Roma. Más aún, el Gobierno de Managua nombró enseguida una delegación oficial para asistir a los ritos solemnes del consistorio, dijo.

La delegación estuvo precisamente representada por el ministro Téfel, quien declaró: "Podíamos haber hecho como los holandeses, es decir, no enviar a nadie, alegando, como ellos, que para eso tenemos en Roma al embajador ante la Santa Sede". Y añadió: "Pero quisimos ofrecer un gesto de buena voluntad, de deseo de diálogo". ¿Y el Vaticano supo apreciar este gesto?, fue preguntado. "En mí encuentro con el Papa, después del consistorio", dijo el ministro,"se limitó a decirme: 'Pido por el pueblo de Nicaragua', mientras delante de nosotros pasó la delegación chilena, a la cual el Papa rogó que saludasen a su Gobierno agradeciéndole el que hubiesen aceptado la mediación vaticana en el problema del canal de Beagle".

Obispos y obispos

Por lo que se refiere a la Iglesia oficial de Nicaragua, el ministro afirmó que no se puede hablar de una Iglesia que esté globalmente en contra de la revolución, que hay obispos y obispos. Que algunos no la aprueban públicamente, pero que tampoco la atacan. Que no hay obispos sandinistas "y no es necesario que lo sean", afirmó Téfel, aunque sí los hay antisandinistas. Por parte del Gobierno, sin embargo, existe, dijo, toda la voluntad de colaborar. Así, cada 15 días hay en Managua un encuentro de dos miembros del Gobierno con el nuncio y con tres obispos.Pero las dificultades siguen siendo serias. "Lo que ocurre", dijo el ministro, "es que la Iglesia no acaba de entender ni allí ni en Roma que la nuestra es la primera revolución masiva de pueblo, que nosotros hemos querido experimentar una revolución democrática y humanista que sea un camino pluralista y nicaragüense hacia el socialismo. Y se funda en tres presupuestos: no alineamiento, democracia pluralista y economía mixta". Y añadió que se trata de una revolución tan original que "ha despertado simpatías en muchas partes del mundo incluso en ambientes norteamericanos, mientras que en otros sectores sigue asustando y se intenta combatirla por todos los medios legales e ilegales".

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