Distendido encuentro de Ledesma con Juan Pablo II

El ministro español de Justicia, Fernando Ledesma, se mostró distendido, como en sus anteriores encuentros con altas jerarquías del Vaticano, durante la entrevista que mantuvo con el papa Juan Pablo II el pasado sábado con ocasión de su visita a Roma acompañando al arzobispo de Madrid, Angel Suquía, que ha sido designado cardenal. Cuando Ledesma se acercó al Papa con la delegación oficial española, Juan Pablo II le dijo: "¡Ah, España, la Iglesia española, que tanto ha hecho por el mundo siempre!". Y Ledesma respondió en seguida: "Y que seguirá haciéndolo, Santidad".

El Papa se dio cuenta de que su frase, pronunciada en español, podía tener doble sentido, y en seguida, sonriendo amablemente, respondió: "Claro, claro que sí". Ha gustado en las altas esferas vaticanas la serena pero firme franqueza del ministro español de Justicia, Fernando Ledesma, quien en los días pasados, con motivo del consistorio que ha designado cardenal al arzobispo de Madrid, ha podido encontrarse con las mayores jerarquías eclesiásticas romanas.Fue importante, por ejemplo, el coloquio que Ledesma mantuvo el sábado por la tarde en la Embajada española ante la Santa Sede con el sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, el arzobispo español Eduardo Martínez Somalo, en el que quedó claro que no existe en este momento, al nivel de Gobierno, ningún contencioso que necesite siquiera ser negociado.

El clima de cordialidad en el que se desarrolló el coloquio entre el importante alto cargo vaticano -que es quien más despacha cada día personalmente con el papa Juan Pablo II- y el ministro español revelaba ya de por sí mismo el estado de buenas relaciones entre el ministro y el Vaticano. Momentos después, durante la cena ofrecida por el embajador, Nuño Aguirre de Cárcer, al nuevo cardenal Suquía, a la que asistieron 30 personalidades del mundo eclesiástico y religioso español de Roma, no pasó inadvertido el aplauso del sustituto a un discurso de Ledesma que no pudo ser más franco. El ministro español puso de relieve dos puntos muy improtantes: que el Estado español es un Estado laico que reivindica el derecho de defender los valores de la laicidad y qué en ese marco se coloca la libertad de acción de la Iglesia, que nunca será sofocada.

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