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CARTAS AL DIRECTOR

El olor de las multitudes

En el número de su periódico del domingo 19 de mayo, en la página 7, se dice en una pequeña información de su corresponsal en Bruselas: "(El Papa) celebró su 652 aniversario en olor de multitudes, con una opípara comida que le ofreció el cardenal primado de Bélgica, monseñor Daneels, en el palacio de Malinas".Quizá mientras el Pontífice y sus cardenales se ponían morados con la opípara comida, las multitudes, desde el exterior del palacio, olisqueaban el suculento aroma que inundaba los contornos...

Tal vez el Pontífice tuvo que bajar del avión tapándose la nariz a causa del "olor de (las) multitudes", puesto que tales olores no suelen ser (al menos no tienen fama de ser) agradables...

O, muy al contrario, el Pontífice, al bajar del avión, sintió el agradable "olor de (las) multitudes", y entonces, quizá (¿por qué no?) diría: "¡Ah, qué bien huele esta multitud!", y el cardenal próximo a él contestaría: "Es que usan..." (cámbiense los puntos suspensivos por la marca de desodorante preferida; maravillosa idea para un spot publicitario).

Pero no, mucho me temo que lo que nuestro querido corresponsal deseaba decir es que el Papa "celebró su 65º aniversario en loor de multitudes", es decir, en elogio o alabanza de multitudes. En este caso, me temo, señor director, que dicha frase es sencillamente una patada al diccionario. Pero no sólo aparece en su periódico dicho error, sino que, desgraciadamente, también se oye a troche y moche en nuestra televisión, cadenas de radio, etcétera. Por favor, las oes en su sitio.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de mayo de 1985