Entrevista:

Masud Rayavi: "Jomeini, voy a destruirte"

Masud Rayavi, de 37 años, nacido en Tabas, es el líder de la Organización de los Muyahidin del Pueblo, principal plataforma de oposición político-militar al régimen islámico iraní de Ruhollah Jomeini. Licenciado en Ciencias Políticas por la universidad de Teherán, Rayavi fue combatiente de la primera hora contra el régimen imperial, que en 1971 le impuso una condena a muerte, conmutada luego. Su organización fue puesta fuera de la ley por Jomeini en junio de 1981. Los muyahidin, hasta ahora, han reivindicado la muerte de unos 3.000 dignatarios del régimen iraní, al que Rayavi acusa de haber dado muerte a 10.000 de sus seguidores. Desde París, donde recibió a un enviado de este diario, Rayavi anuncia la caída de Jomeini.

Hierático, de complexión atlética y talla mediana, Rayavi controla sus gestos. Cuando no puede más, los hace estallar en palabras llenas de indignación o en carcajadas francas. Su mirada recelosa y enigmática infunde respeto. Desconcierta. Sabe mandar. Se muestra seguro de sí mismo, firme, tenazmente inconmovible en sus posiciones. "Jefe de los terroristas iraníes", según el régimen de Jomeini, idolatrado por sus fieles muyaidin, Masud Rayavi es un hombre de poder. Él yo sabe.Pregunta. Usted y su organización pueden jugar un papel decisivo en una eventual transición al régimen iraní. ¿Jugará este papel en solitario o bien piensa establecer alianzas políticas?

Respuesta. Le hablo en tanto que presidente del Consejo Nacional de la Resistencia iraní, una plataforma política que agrupa 15 organizaciones y personalidades de la oposición. Según el proyecto del CNR, después del derrocamiento del régimen de Jomeini será creado un Gobierno provisional que transferirá el poder al pueblo. En un plazo máximo de seis meses, el Gobierno provisional organizará elecciones libres a fin de crear una asamblea constituyente. Tras ello, serán los representantes del pueblo los que decidirán la composición del nuevo Gobierno. Esta es nuestra tarea principal. Si se transfiere el poder será sólo por los muyaidines y el Consejo. La realidad es que el 80%. de los mártires de la lucha contra el régimen son muyaidines.

P. ¿Cuál es la situación del Partido Democrático del Kurdistán respecto al Consejo Nacional de la Resistencia?

R. Hasta el pasado año estuvo con nosotros. En seguida entró en conversaciones con el régimen. Ello obedecía a un cambio en la relación de fuerzas en el Kurdistán, donde el PDKI se quedó sin zonas liberadas tras los ataques del régimen de Jomeini. El CNR, que no puede dar carta de naturaleza a su principal enemigo, el régimen, pidió al PDKI que recapacitara y no lo hizo. Por consiguiente, ha sido expulsado.

Guerra civil, no

P. La alternativa que proponen, ¿implicará la guerra civil?R. No. Nunca. Es la única alternativa que puede impedir un baño de sangre y la guerra civil. Yo soy la única alternativa. Nos beneficiamos de nuestra propia lucha, tenemos base popular, estamos organizados y somos los únicos capaces de garantizar a Irán la paz, la democracia y la seguridad.

Hemos visto la amplitud de la revolución contra el sha, por lo cual los intentos monárquicos de transición del régimen no son serios. No hay que considerarlos.

P. ¿Cómo piensa neutralizar al Sepah Pasdaran (ejército de la Guardia de la Revolución)?

R. La Savak (policía política del sha) y el Ejército imperial Pahlevi estaban mucho mejor organizados que el Sepah Pasdaran. Pero en la práctica, pudieron ser derrocados y ninguno de ambos órganos pudo impedir que el pueblo pasase sobre ellos. Así que el problema del Pasdaran se arreglará en el curso del derrocamiento del régimen de Jomeini. Sin la persona de Jomeini, su régimen quedará sin orden ni estructura.

P. ¿Qué suerte reservan a los que han participado en la represión?

R. Según el programa del CNR, los tribunales revolucionarios del régimen, así como el cuerpo de los Pasdaran, los comités y los órganos de represión serán disueltos. La suerte que reservamos a los responsables de la represión será la que decidan los tribunales, con defensores y ante observadores internacionales. No nos interesan los peones sin rango de la represión, sino los responsables.

P. ¿Con qué fuerza contará para lograr tales objetivos?

R. Con la de la insurrección popular. Si este régimen es derrocable, la fuerza popular y nacional que lo derroque puede igualmente hacer salir de Teherán estos órganos.

P. ¿Cree usted que el CNR cuenta con fuerza suficiente como para impedir que un eventual derrocamiento de Jomeini se convierta en una derrota militar iraní en la guerra con Irak?

R. Ya hemos hecho nuestros cálculos al respecto. Hemos entrado en una entente con Irak. El vicepresidente Tareq Aziz y yo firmamos el año pasado un comunicado de paz. El CNIZ elaboró un plan de paz que fue presentado a Irak, que lo consideró como una base aceptable para comenzar a discutir sobre la paz. Es posible una paz justa.

Hace tiempo la guerra se mantiene únicamente porque Jomeini desea continuar la contienda. Nosotros reconoceremos las fronteras internacionales previstas en el tratado de Argel de 1975. Por ello tenemos la certeza de que una victoria del CNR no conducirá a una derrota militar iraní. En el plano estratégico, ello es imposible. Irak no tiene interés ni capacidad estratégica para invadir o dominar Irán.

Irak está listo para la paz, incluso ahora, sí Jomeini lo acepta. Pero Jomeini necesita de la guerra interna, con 40.000 ejecuciones y 120.000 presos políticos, y de la guerra exterior, para mantener su régimen.

Ni monárquicos ni comunistas

P. ¿Qué condiciones políticas deben darse para que, por ejemplo, el partido Tudeh y los Fedayines del Pueblo, por la izquierda, o Bajtiar, por la derecha, puedan sumarse a una plataforma conjunta con ustedes?R. La alternativa política no lo es todo. El fundamento principal de nuestra política es nuestro combate real en el interior de Irán y la relación objetiva de fuerzas, esto es, la estructura organizacional y militar que allí, en Irán, tenemos.

Usted habla de una unidad más grande. Estoy de acuerdo en que la unión es necesaria y, además, sagrada. Pero ¿cree en la unión por la unión?

Yo sé que en una única ocasión me podría sentar a dialogar con Shapur Bajtiar que, fue nombrado primer ministro por el sha. Pero si lo hago, seria un suicidio político. Por eso, no nos sentaremos a dialogar ni con los monárquicos del sha ni con los comunistas del Tudeh. No son independientes. Por ejemplo, Kianuri, dirigente comunista, fue detenido, junto con 5.000 o 6.000 de sus seguidores, sin derramar una sola gota de sangre, sin resistencia.

P. El jefe de la Marina iraní, Baliram Afzali, fue condenado a muerte y ejecutado, acusado de ser comunista.

R. Hemos condenado aquellas ejecuciones, como condenamos la tortura. Aquello forma parte de nuestros principios. Pero la unión con estas fuerzas nos debilitaría y fortalecería a Jomeini.

P. ¿Se aliaría con Melidi Bazargán? Él ha denunciado en ocasiones desde el Majlis (parlamento islámico) la represión contra la oposición.

R. Cuando Bazargán mandaba, los representantes de la Asamblea del sha fueron condenados y ejecutados. Hasta el último momento, hasta que no fue expulsado, Bazargán se mantuvo fiel a Jomeini. Yo le pedí que saliera de la Asamblea, que es ilegal y está al servicio de Jomeini, pero no me hizo caso. Bazargán ha denunciado la represión, pero no al principal responsable de ella, Jomeini. Hay algunos que creen que el régimen de Jomeini puede cambiar desde dentro y por ello se acuerdan de Bazargán. Pero el régimen de Jomeini, al igual que el del sha, no pude cambiar desde dentro. Debe desaparecer.

P. Si estuviera usted frente a Jomeini, cara a cara, ¿qué le diría?

R. Lo resumiría en cuatro palabras: Jomeini, voy a destruirte.

P. ¿Tiene usted noticias sobre su hijo, retenido poco después de que su primera esposa, Asraf Raabí, fuera muerta en una acción armada a manos de los pasdaran, en Teherán, en 1983.

R. Sí. Sé que mi hijo está sano y salvo.

P. ¿Se responsabilizan usted y su organización de la muerte del ayatollah Bejesti y sus compañeros en Teherán en junio de 1981?

R. Mi organización no se responsabiliza de aquello, pero no lo desmiente. El culpable de todo este derramamiento de sangre no es otro que Jomeini.

P. ¿Para cuándo la insurrección en Irán?

R. Este año y el que viene van a ser decisivos. Espero encontrarle en Teherán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 23 de mayo de 1985.

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