Segundo viaje de los Reyes a los países del Este

El Rey defiende las libertades en su visita oficial a Rumanía

El Rey afirmó ayer en Rumania que un sistema político basado en el respeto a los derechos humanos y las libertades individuales y asociativas es el mejor fundamento de la convivencia pacífica. Las alabanzas de don Juan Carlos a las libertades de la persona, así como las referencias de una y otra parte a la necesidad de trabajar en favor de la paz y la distensión constituyeron el principal contenido político del primer día de la visita oficial de los Reyes a Rumania, en cuyo aeropuerto les recibió a mediodía de ayer el primer mandatario rumano, Nicolae Ceaucescu.

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El Rey tuvo ayer, en el aeropuerto de Bucarest, un recibimiento probablemente único entre los que ha vivido en sus distintos viajes de Estado. Nunca hasta ahora se había oído a don Juan Carlos saludar de viva voz a los soldados que rendían los honores de bienvenida. Conforme a las normas del protocolo rumano, el Rey pronunció un "buenos días, soldados", frente al batallón formado. Al saludo real, pronunciado en castellano, los soldados respondieron con un "a sus órdenes, Majestad", estentóreamente gritado en rumano.El acto culminante de la jornada fue la cena oficial que el presidente rumano ofreció a los Reyes en el palacio del Consejo de Estado. En su brindis, don Juan Carlos insistió repetidamente en la conveniencia y bondad del respeto a los derechos humanos. Ante las principales autoridades del muy disciplinado sistema político rumano, el Rey de España expuso que nuestro país es hoy una democracia basada en el respeto a los derechos humanos y las libertades individuales y asociativas, y añadió que, de acuerdo con nuestra experiencia, "entendemos que un sistema político así es el mejor fundamento para la convivencia pacífica".

Más adelante dijo que el mayor peligro para la paz surge cuando no se cree en la dignidad del ser humano, en sus derechos y libertades. Dicho de otro modo, cuando se prefiere la fuerza en lugar de la negociación como medio de hacer valer las propias convicciones. Siguiendo esta línea, don Juan Carlos mostró su creencia en la necesidad de que países con sistemas socioeconómicos distintos convivan provechosamente, basando sus relaciones en una leal cooperación, en el respeto mutuo y en la buena fe.

El gran contraste entre los sistemas político y económico de España y Rumanía, país este último con un sistema de partido único y la propiedad de los medios de producción plenamente en manos del Estado, no fue óbice para que el Rey de España hiciese patente su reconocimiento por los esfuerzos que Rumanía hace en la esfera internacional en favor de la paz y la distensión. "Los esfuerzos de vuestro país por la causa de la paz, de la distensión, del desarme y del diálogo entre el Norte y el Sur se proyectan paralelamente a los objetivos prioritarios de la acción externa de la España actual", dijo don Juan Carlos.

En su intervención, previa a la del Rey, Ceaucescu afirmó que, como países europeos, Rumanía y España tienen los mismos intereses internacionales prioritarios: que sus pueblos puedan desarrollarse en paz y seguridad. Para el presidente de Rumanía, el problema fundamental de nuestra época es detener la carrera de armamentos, especialmente los nucleares, y realizar el desarme.

Ceaucescu comentó como un paso positivo en la vida internacional el inicio de conversaciones en Ginebra entre EE UU y la Unión Soviética sobre armas nucleares, y dijo que su país espera que en tales conversaciones se dé prueba de responsabilidad por bien de la paz. Asimismo afirmó que en este espíritu todos los Estados europeos, y especialmente los miembros de los bloques militares -España pertenece a la OTAN y Rumanía al Pacto de Varsovia- deben pro mover nuevas iniciativas para aportar soluciones, en el marco de las conversaciones citadas.

Nicaragua y Oriente Próximo

Los problemas de la paz en el mundo fueron capitales en las conversaciones que ambas partes celebraron ayer. Según fuentes diplomáticas españolas, la parte rumana mostró gran interés por la situación en Oriente Próximo y expresó, respecto a los problemas del área, una posición más fléxible que la de la URSS, lo que viene a ratificar la realidad de una política internacional rumana autónoma de la soviética.Respecto a Nicaragua, la parte rumana mostró una posición en la práctica coincidente con la española ya que ambos Gobiernos recelan ante la posibilidad de que se desvirtúe el proyecto originalmente pluralista de la revolución sandinista. En el caso rumano, la razón de esta actitud es perfectamente práctica: hay que evitar cualquier factor que pueda desequilibrar la situación internacional, y un deslizamiento de Nicaragua hacia la órbita soviética tendría ese carácter.

El Rey y el presidente rumano conversaron sobre estos temas en el primer encuentro que ambos celebraron a las 16.30 horas (15.30, hora de Madrid), acompañados de los respectivos ministros de Exteriores, Fernando Morán y Stefan Andrei, en el palacio del Consejo de Estado.

Simultáneamente, se reunieron las delegaciones de ambos países presididas por el director general para Europa del Ministerio español de Exteriores, Mariano Berdejo, y el secretario de Estado rumano para Europa. Entretanto, doña Sofía visitó el Museo de Colecciones de Arte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 20 de mayo de 1985.

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