Santiago Carrillo y 18 de sus seguidores, expulsados de los órganos de dirección del PCE
Santiago Carrillo, ex secretario general del PCE, se fotografió ayer, sonriente y junto a una decena de sus seguidores, a la puerta de la sede central del Partido, en la calle de la Santísima Trinidad de Madrid, acaso por última. vez en su vida. Minutos antes, el Comité Central había decidido formalizar su expulsión, y la de 18 de sus seguidores, de los órganos de dirección del partido, no sin antes escuchar algunas frases de especial dureza pronunciadas por el veterano líder comunista, que ha pasado, por primera vez en medio siglo, a militar en la base: "Lo que vais a hacer os va a costar mucho más caro" advirtió Carrillo a la actual dirección.
Santiago Carrillo aceptó su exclusión del Comité Central "porque no me queda otro remedio, pero no voy a renunciar a la lucha y a militar como comunista. Voy a continuar esta batalla no yéndome a otro partido". "En la práctica, me estáis expulsando de lo que es vuestro partido, porque en Madrid tenemos ya dos organizaciones del PCE, la regular y la que vosotros habéis creado; y yo, evidentemente, voy a estar en la regular". El ex secretario general del PCE concluyó su discurse. de despedida ante el Comité Central, en el que ha figurado durante más de cuatro décadas, asegurando abandonarlo "sin ningún rencor, sin ninguna animadversión contra nadie, convencido de que con muchos de vosotros nos vamos a volver a encontrar". Pero, a continuación, no pudo evitar una última frase de muy distinto tenor: "algunas sonrisas bobas que veo desde aquí demuestran la inconsciencia, la irresponsabilidad y la bobería de algunos de los que me han estado escuchando".'Pena de muerte' política
Antes de comenzar la reunión del Comité Central, en la que se formalizó su autoexclusión -que él califica de expulsión- Carrillo había comentado a los periodistas que se encontraba "en capilla, esperando la pena de muerte política". El mismo tono patético fue empleado por algunos de sus seguidores durante la reunión de dicho comité, celebrada a puerta cerrada por decisión de la mayoría. Así, el dirigente de CC OO Julián Ariza, también expulsado ayer del Comité Central, advirtió a la actual dirección que "estáis sirviendo en bandeja a Gorbachov la cabeza de Santiago". Todas estas patéticas alusiones no ablandaron el ánimo del sector mayoritario que, finalmente, y tras un duro informe del secretario de organización, Francisco Calero, decidió expulsar a los 19 carrillistas, presentes en el Comité Central. Las votaciones oscilaron entre los 57 votos favorables a la expulsión, cosechados por Carrillo hasta los solamente 53 obtenidos por Ariza, contra quien, sin duda, algunos antiguos camaradas de CC OO, como el propio Marcelino Camacho, no se atrevieron a votar.
Sin embargo, algunos de los 19 carrillistas incluidos en la votación, no podrán, pese a todo, ser expulsados del Comité Central, por ser miembros natos del mismo, y anunciaron que continuarán asistiendo a sus plenos "mientras podamos". Se trata de Adolfo Piñedo, secretario regional de Madrid, Juan Villalba, secretario regional de Valencia, Ingacio Latierro, secretario regional del País Vasco y Julio Pérez de la Fuente, secretario regional de Galicia. Los tres primeros dejaron ayer, no obstante, de ser miembros del comité ejecutivo, lo mismo que el propio Carrillo. Además, Piñedo perderá su condición de secretario regional cuando, a finales de la semana próxima, se reúna la conferencia xtraordinaria de Madrid, convocada por el sector mayoritario de la dirección, que elegirá como nuevo responsable madrileño a Pedro Díaz, alcalde de Arganda.
La batalla más dura entre los dos sectores se dará en Madrid, como ya profetizó ayer Carrillo.
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