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Vísperas de los premios de la Academia de Hollywood

La dudosa seleccion de los parientes pobres

S. P. La revista Time ha desatado una fuerte polémica como consecuencia de un artículo aparecido en su último número en relación con el proceso de selección de las películas extranjeras que entran a concursar en los premios de la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood. El artículo, que está firmado por Richard Corliss, ha conseguido llamar la atención sobre un tema que es considerado como secundario por el público norteamericano medio: el Oscar a la mejor película hablada en un idioma extranjero.

El durísimo artículo afirma que estas películas deberían representar a la crema y nata de la producción internacional, en vez de ser películas que nadie conoce y que nadie sabe quiénes son sus directores. Las responsabibilidades de este hecho las carga el citado ar tículo sobre "los indignos comités, mezcla de profesionales, críticos y burócratas, que eligen las películas en los distintos países sumado al propio aparato burocrático de la Academia de Hollywood, que escoge cinco de esas películas presentadas -este año se han presentado 32-, sometiendo la votación final a los académicos que se molesten en acudir a las proyecciones ofrecidas por la institución".

Provincianismo

"El proceso está sujeto a corrupción, politiqueos e indiferencia, y en países como Filipinas, Brasil, Chile, Polonia o la Unión Soviética, donde el proceso de selección se hace sin remedio a través exclusivamente del aparato del poder. Ningún comité va a seleccionar una película que ataque o sea contraria al status quo", afirma el director de cine francés Bertrand Tavernier, quien a su vez ataca al "proteccionismo y provincianismo de un Hollywood" y una América "que parecen decir al resto del mundo que no tiene derecho a producir más que un filme bueno al año".

Bertrand Tavernier es parte implicada en el problema, ya que su película Un domingo en el campo, que ganó el premio al mejor director en el pasado festival de Cannes y fue calificada por los críticos de Nueva York como la mejor película estrenada del año, no ha sido seleccionada por el respectivo comité francés, que también se dejó en la cuneta otros notables filmes, entre ellos el último de Eric Rohmer.

El citado artículo de Time afirma que antes se consideraba que el Oscar a la película extranjera era de hecho el Oscar a la mejor película del año hecha fuera de Estados Unidos. A continuación pregunta el artículo si podemos considerar así películas como Moscú no cree en las lágrimas, la soviética que ganó el Oscar en 1980, o Volver a empezar, la española del José Luis Garci que triunfó hace dos años, o cualquiera de las nominadas ahora.

Concluye el articulista de Time con un duro ataque a la Academia de Hollywood, a la que acusa de un gusto estético y unas preferencias políticas lerdas y mediocres. A las películas extranjeras este año las califica como indignas participantes, y en concreto de la española afirma que "alcanza alguna virulencia en la descripción de dos atribulados guionistas, pero eso mismo era más divertido y ágil cuando James Cagney y Pat O'Brien lo hicieron hace 47 años en Boy meets girl.

Claro que cabría preguntarle al articulista cuál es, a su juicio, la solución a las vidriosas cuestiones que plantea. Es verdad que la Academia de Hollywood puede decidir por sí misma cuales han de ser las películas finalistas, como ya se ha propuesto; pero ¿quién elige, a su vez, el comité de esa Academia encargado de la selección? ¿Cómo puede aliviarse el peso de la edad media que acusan los seleccionadores, y que raya en la setentena?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de marzo de 1985