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Cartas al director

El precio de Gibraltar

Me dirijo a usted para comentar un tema que nos atañe a todos por las consecuencias, graves, que se van a derivar de él: el precio de Gibraltar. Por si aún no estaba totalmente claro para alguien, el ministro de Asuntos Exteriores británico, Geoffrey Howe, ha venido a borrar toda sombra de duda que pudiese albergar algún candoroso espíritu: el Estado español no saldrá de la OTAN.- A todas las vinculaciones, que los dirigentes del PSOE se esforzaban en presentar como psicológicas, entre la permanencia del país en la OTAN con su probable ingreso en la CEE se añade ahora el reconocimiento expreso de la vinculación política de dicha permanencia (o integración absoluta, para ser más exactos) con el desarrollo de las negociaciones para recuperar la soberanía (?) del Peñón, según se desprende de las declaraciones del diplomático británico.

La implicación que sigue es clara: ¿es justo que ciudadanos (como gusta decir el presidente del Gobierno) totalmente contrarios a la política de bloques, y, por tanto, opuestos a la OTAN (muchos, si tenemos en cuenta el programa electoral del PSOE y los votos que obtuvo en base al mismo), y a los que ni les va ni les viene quién ostente la soberanía de la Roca, se vean insertos por este pacto en la mencionada política? ¿Qué pueden hacer para oponerse: votar en un referéndum (si no se cruza alguna elección autonómica en su camino) que no servirá para nada (no hay que olvidar que el resultado no es vinculante para la decisión final del Gobierno)? ¿Cuántos de los que desean la soberanía de Gibraltar para el Gobierno de Madrid están dispuestos a pagar este precio por conseguirla? Es más, ¿que obtendrán realmente: la soberanía sobre el pueblo gibraltareño (algo que éste ha dejado claro que no desea) o el mando de una base de la OTAN de submarinos nucleares y soldados británicos o norteamericanos? ¿Y sí Londres cumple su palabra de no ceder la soberanía de la Roca contra los deseos libre y democráticamente expresados por su pueblo? Entonces, ¿cuál sería el precio de la nada? Puede que el PSOE esté comprando una miel que nunca probará. Lo malo es que la vamos a pagar todos, incluso los diabéticos.-

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