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Felipe González usa los peores hábitos de la prepotencia, dice Roca

"Cuando el presidente del Gobierno advierte que las elecciones próximas van a ser de infarto, porque él cuenta con 80 auditorías, está rindiendo homenaje a los peores hábitos de la prepotencia", dijo ayer Miquel Roca, líder de la Minoría Catalana en el Parlamento, durante un discurso en el Club Siglo XXI. En medio de una expectación inusitada, Roca aseguró que el sectarismo, la intolerancia y la falta de confianza son hoy moneda corriente en España.El promotor de la llamada operación reformista criticó también las declaraciones del vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, por apuntarse, "irresponsablemente, la pretendida creación de 400.000 puestos de trabajo en el ámbito de la economía sumergida", cuando el auge de esta economía "es una manifestación evidente de que no existe un clima de confianza".

Roca, cuyo discurso tuvo en todo momento como hilo conductor el ensalzamiento de la iniciativa privada y de unos modos económicos y sociales neoliberales, dijo que las ideas-fuerza en que debe apoyarse un programa para España, en una línea de recuperación de la esperanza y de la construcción del futuro, son cinco: pluralismo, convivencia, confianza, progreso y modernidad.

El político evitó, salvo en las contadas ocasiones antes citadas, referirse específicamente a la gestión del Gobierno socialista. Opinó que el modelo del Estado-providencia está en crisis: "Los viejos mitos se derrumban, las teorías clásicas no sirven, y los partidos que no acepten la posibilidad de llegar a transformarse en algo nuevo, o están destinados a fracasar, o no podrán resistir la tentación de amordazar a la propia sociedad". Ya no corresponde a los poderes públicos el principal protagonismo en el dinamismo social, dijo, haciendo un canto "a la iniciativa, a la creatividad, a la imaginación y a la competitividad".

Según Roca, "se tiene tanto miedo de cualquier parcela autónoma de poder que, o se la anula, o se pretende controlarla". "La crisis que vive la sociedad moderna propone una trampa, consistente en decir que no hay modelo alternativo, sino sólo una mejor o peor administración de lo que es posible, y esto no es verdad", agregó.

Al desarrollar la idea del pluralismo, Roca repudió el bipartidismo, la descalificación del adversario "por razón de su origen o de la comunidad a la que pertenece" y el hacer del visceralismo o del agravio una baza política. También criticó, sin citar expresamente a los socialistas, el cultivo del "caudillismo seguidista y el patemalismo prepotente, formas burdas de afirmar la minoría de edad o la incapacidad del pueblo español".

"Quiero denunciar que no acepto la visión interesada de los que, con la poderosa colaboración de algunos medios, quieren ofrecer a la opinión pública la imagen de que, mientras unos cuantos se debaten en penosas y difÍciles discusiones bizantinas sobre coaliciones, pactos o liderazgos, ellos se reservan el papel de ser los únicos preocupados para atender, con mejor o peor suerte, los problemas reales de los ciudadanos", dijo. En ningún momento hizo mención expresa de su opción reformista, por entender que el Club Siglo XXI no es el marco adecuado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de febrero de 1985