La brillante madurez de Joaquin Soriano
Antes de comenzar el programa de la Orquesta Nacional de España (ONE), el director gerente del organismo autónomo Orquesta y Coro Nacionales, Tomás Marco, tuvo unas palabras de recuerdo para Manuel Palacio de Azaña, intendente del Real y personalidad valiosa, muerto el día 10.El público, a petición de Marco, guardó un minuto de silencio en homenaje a Palacio y a los que fueron excelentes profesores de la ONE y de otras agrupaciones sinfónicas madrileñas: Francisco Martínez, trompa; Vicente Espinosa, contrabajo; Agustín Soler, viola, y Carlos Baena, violonchelo y hombre entregado a las diriciles tareas de la música de cámara, fallecidos todos durante las tres últimas semanas.
A continuación, la música de Bach, severa incluso en las suites procedentes de los aires de danza -gavotas, bourrée, giga-, sonó con brillantez y buen legato, particularmente en la célebre Aria. Maximiano Valdés, más eficaz que expresivo, hizo un Bach tradicional sin exceso.
Orquesta Nacional de España
Director: Maximiano Valdés. Pianista: Joaquín Soriano. Obras de Bach, Saint-Saëns y Schumann.Teatro Real. Madrid, 11-13 de enero.
Con gran vitalidad, buena arquitectura y comedida pasión nos llegó la Tercera sinfonía, Renana, de Robert Schumann, "esencialmente alemana, hija de su país y de su tiempo", como subraya Alfredo Carrión en sus inteligentes comentarios.
Una nueva aparición del pianista Joaquín Soriano alcanzó extraordinario éxito por la calidad técnica y conceptual con que abordó el un tanto conflictivo, por híbrido, Concierto número 4 en do menor, de Camille Saint Saëns.
Hibridez, sobre todo, en las ideas de desigual categoría, expuestas a través de un pianismo altamente virtuosista. Soriano mostró una extraordinaria madurez y una fina sensibilidad, que iba desde el pensamiento hasta la dosificación de los ataques o el juego de pedales. Contó con una excelente colaboración por parte de Valdés y de los profesores de la Orquesta Nacional.


























































