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Cartas al director

El exilio español

He leído con gran interés el artículo de Álvaro Mutis en el que deplora, y con razón, el olvido en que va cayendo el exilio español de 1939. Sería muy fácil achacar ese desconocimiento a los siete lustros de dictadura, y sin duda es la dictadura una de las caulsas. Yo propondría otras, a la vez más complejas y menos radicales. Por ejemplo, la glacial indiferencia de los editores españoles y araericanos, que han tratado a los intelectuales del exilio como a parientes pobres. O la incurla y timidez de muchos historiadores y críticos, que prefieren repetirse unos a otros y seguir exprimiendo los frutos consagrados a aventurarse por la tierra incógnita de los nuevos valores. O la vetusta y corrompida urdimbre de compromisos y compadrazgos, que excluye a los ausentes, a los prudentes y a los independientes. O la milenaria frivolidad del público, que exige novedades anticuadas y se deslumbra con el relumbrón.Como estas cosas no llevan trazas de cambiar, el pesimismo de Álvaro Mutis se justifica. El exilio español y sus productos no quedarán debidamente consignados en ninguna parte, fuera de algún centón tan bien intencionado como mal construido. Y lo mejor de nuestro esfuerzo no podrá figurar junto al de nuestros colegas de la Península, sino que irá engrosando la masa de lo inédito y lo ignoto hasta convertirse, con suerte, en curiosidad arqueológica.-

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