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La lucha por la conquista de las oficinas

Las ya antiguas máquinas de escribir eléctricas se están extinguiendo rápidamente en las oficinas modernas, al ser reemplazadas por versiones electrónicas de alta tecnología que se parecen a los ordenadores personales y actúan de forma similar. Lo que hay detrás de este cambio es una virulenta batalla entre los fabricantes de máquinas de escribir y las empresas de ordenadores para conquistar las mesas de las secretarias, el sector más amplio del mercado que representan las oficinas.

Especialistas de mercado de la empresa International Data Corporation afirman que las ventas de máquinas de escribir electrónicas en Estados Unidos aumentarán de 712 millones de dólares (121.000 millones de pesetas) este año a 1.760 millones de dólares en 1988. El analista de automatización de oficinas Clifford Lindsay, perteneciente a la empresa Dataquest, predice que para 1986 todas las máquinas de escribir vendidas a las oficinas serán electrónicas.

La competencia que presentan los ordenadores personales y los procesadores de textos será para entonces mucho mayor que la actual, de forma que los fabricantes de máquinas de escribir tendrán que añadir más prestaciones a sus productos o bajar los precios, lo que reducirá su margen comercial.

Nuevos productos

Recientes anuncios de nuevos productos ilustran la competencia entre las máquinas de escribir y los ordenadores de sobremesa. El pasado mes, las empresas Wang y Digital Equipment anunciaron procesadores de textos destinados a la secretaria que preferiría tener un ordenador a una máquina de escribir sofisticada. También IBM, que además de ser la mayor empresa de ordenadores del mundo es también el mayor vendedor de máquinas de escribir, ha anunciado una máquina electrónica que reemplazará a las suyas eléctricas de mayor venta.Esta máquina puede almacenar en memoria de cuatro a cinco folios, dispone de un dispositivo opcional que verifica la ortografía de hasta 50.000 palabras a medida que se van escribiendo y puede ser utilizada en conexión con un ordenador personal para obtener cartas bien impresas. Todas estas prestaciones cuestan dinero, y la máquina se venderá a un precio netamente superior a la máquina de escribir eléctrica más cara de la misma empresa.

Menos averías

Lindsey señala que las máquinas de escribir electrónicas ofrecen una mejor relación precio-prestaciones que las eléctricas y que tienen menos averías debido a que disponen de un menor número de partes móviles, unas 360, en comparación con las 3.000 de una eléctrica.Otro especialista en prospectiva, David Gold, cree que el extremo inferior, en precios, del mercado electrónico será el de mayor crecimiento en los próximos años, mientras que el extremo superior va a sufrir una contracción debido a la competencia de los procesadores de textos.

Gold afirma que las máquinas de escribir electrónicas son una buena vía de penetración en el mercado de automatización de oficinas, ya que abren la puerta al ordenador. De hecho, la diferencia entre máquinas de escribir y ordenadores se va diluyendo a medida que las primeras incorporan pantallas y funciones de tratamiento de textos.

"Le pregunté a un fabricante cómo llamará a su producto dentro de unos años", recuerda Lindsey. "Dijo que el departamento de máquinas de escribir lo llamará 'máquina de escribir', y el departamento de ordenadores lo llamará "ordenador".

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