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Las autoridades de EE UU ejecutaron la condena a muerte de Velma Barfield

Velma Barfield, de 52 años, fue ejecutada ayer en la cárcel central de Raleigh (Carolina del Norte) con una inyección letal. Barfield, responsable de la muerte de cuatro personas -entre ellas su madre y su novio- es la primera mujer ejecutada en EE UU desde hace 22 años.La ejecutada fue condenada a muerte por el asesinato, perpetrado en 1978, de su novio, Stuart Taylor, un cultivador de tabaco al que envenenó con raticida. Posteriormente, confesó haber asesinado también a su madre, de 74 años, y a otros dos ancianos de 80 y 85 años que estaban bajo su cuidado. Todos ellos murieron al ingerir, en sucesivas ocasiones, dosis de raticida suministrados por Barfield en el té y la cerveza que consumían sus víctimas.

Una campaña desarrollada en los últimos meses para lograr su perdón describió a Velma Barfield como una persona pacífica, arrepentida de sus crímenes, a los que había sido impulsada por una larga adicción a la droga. "Ya no soy la Velma Barfield de antes" declaró en una reciente entrevista y añadió que existían pruebas que demostraban que en la época en que cometió los crímenes estaba "bajo los efectos de drogas y medicamentos" que no le permitían ser responsable de sus actos.

Según declararon unos vecinos de Barfield que testificaron en el jucio, la relación entre la acusada y Taylor era "idílica" ya que Barfield había logrado que abandonara la bebida y visitara regularmente la iglesia. Barfield era considerada por sus conciudadanos como mujer responsable, de profundas convicciones religiosas.

Al parecer, los problemas con su prometido surgieron cuando Taylor descubrió que Vilma había falsificado su firma en un cheque a su nombre. Este hecho provocó una violenta discusión tras la cual Velma envenenó a su novio.

La campaña a favor del perdón de Barfield logró una gran apoyo por parte de la opinión pública que, sin embargo, no obtuvo resultado al ser rechazada esta semana por el Gobernador Hunt su última petición de indulto.

Según declararon los guardianes de la prisión de Raleigh, Vilma Barfiel rechazó la comida especial reservada para los detenidos próximos a la ejecución y pidió morir vistiendo su pijama de algodón rosa en lugar del uniforme oscuro de las detenidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de noviembre de 1984