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CARTAS AL DIRECTOR

La pluma de Manuel Vicent

Vicent es un lujo que se permite EL PAIS, lo reitero, porque considero a Vicent uno de los mejores, por no decir el mejor, de los actuales escritores-periodistas. ¿Es que acaso EL PAIS tiene miedo de las palabras? ¿Habrán pensado que, al leer mi frase, Manuel Vicent acudiría presuroso a la administración a solicitar aumento de sueldo? En tal caso, me permito sugerirles que no esperen a que lo haga, auméntenselo, se lo merece, y, de todos modos, siempre le pagarán poco. Leer a Vicent es realmente una maravilla; su ingenio, su depurado idioma, su forma de ver la realidad como una fantasía, a veces triste, a veces jocosa, siempre interesante, es algo de agradecer. De la pluma de Vicent podrían decirse miles de cosas, ninguna negativa, y fundamentalmente que ha renovado la literatura y ha creado escuela. Les aclaro que sólo vi a Manuel Vicent una sola vez y de pasada, hace un par de años en la Feria del Libro del Retiro, en una de las casetas allí instaladas, y ni siquiera intercambié una palabra con él, de modo que mis elogios no pueden ser más sinceros y despersonalizados, en el sentido de derigirse centralmente a su intelecto. Aunque también podría decir que el mundo andaría mucho mejor si sensibilidades como la de Vicent pudieran expandirse como una peste sana, como una plaga rebosante de salud. ¿Publicarán esta vez mi carta, o tendré que mandar otra cirticando el metro, una huelga, el estado de lascarreteras, los patos del Manzanares o las corbatas de algún ministro? Prefiero quedarme en ésta. En este simple elogio agradecido a Manuel Vicent.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de septiembre de 1984