Las diferencias entre Gobierno, CEOE y UGT aplazan de nuevo la negociación del acuerdo

No existe todavía acuerdo alguno en los aspectos básicos del futuro pacto social, por lo que la reunión plenaria que había de celebrarse ayer, ha sufrido un nuevo retraso a la espera de que, a lo largo de la mañana de hoy, el Gobierno, CEOE y la UGT, celebren nuevas conversaciones para acercar posturas. Las discrepancias se centran en la cuantificación del fondo especial, la reforma del mercado de trabajo, inversiones y cotizaci6n a la Seguridad Social. Por otro lado, en contra de lo que pretende el Gobierno, la patronal no está dispuesta a suscribir por partes el acuerdo, sino que condiciona su firma a un sólo y único texto.

En contra de las afirmaciones efectuadas en los últimos días en áreas cercanas al Gobierno, las discrepancias entre los interlocutores del acuerdo económico y social (AES) se han agudizado en las últimas horas. No existe hasta el momento acuerdo alguno en los aspectos básicos del futuro pacto. Ni la CEOE ni la UGT admiten las propuestas expresadas por el Gobierno en temas como Seguridad Social, inversiones o fondo especial. Y sobre todo, por parte de la CEOE, en lo relativo al sistema de regulación de empleo.Esta falta de coincidencia. en el contenido del acuerdo ha obligado al Gobierno a retrasar a hoy la reunión plenaria que, en principio había sido prevista para la tarde de ayer, y que ya había sufrido otro aplazamiento con la escusa del Consejo de Ministros del pasa do lunes. En la reunión de ayer estaba previsto que se diera por fina lizada la primera ronda de nego ciaciones, con la firma de un protocolo del acuerdo que había de ser desarrollado en posteriores reuniones.

Flexibilidad de contratación

Pero ni siquiera en este aspecto ha habido conformidad de las partes. El Gobierno tenía la idea de presentar en el plenario una propuesta concreta y cerrada de todos aquellos aspectos del acuerdo que afectaban a los Presupuestos Generales del Estado. Propuesta que había de ser suscrita por CEOE y UGT, ya que se daba por descontado que CC OO no firmaría. Posteriormente se celebrarían nuevas reuniones para desarrolar cada una de las partes del principio de acuerdo. Sin embargo, las impresiones recogidas parecen apuntar a que la patronal no está dispuesta a avalar con su firma ningún documento parcial y que exigirá que el acuerdo conste de un texto único que recoja la totalidad del pacto.

Las discrepancias, cada vez más acusadas, no se reducen a estos temas. En el fondo especial para empleo, las diferencias alcanzan a las tres partes. El Gobierno estima que su cuantía no debe superar los 50.000 millones -cantidad que la UGT considera insuficiente-, y la CEOE argumenta que si se trata de establecer un fondo de inversiones para crear empleo, lo lógico es que esta partida sea incluida en la de inversiones públicas. Y, desde luego, la patronal no está dispuesta a aportar ni un duro al fondo, en contra de la propuesta, de UGT que preveía aportaciones del Gobierno, de los ,trabajadores y de las empresas.

Y en el tema de la Seguridad Social mientras la CEOE quiere una rebaja en la cotización en torno a 1,5 puntos, reduciendo además el gasto, el Gobierno ha ofrecido no modificar los tipos a lo largo de este año. Pero donde las divergen cias han adquirido toda su virulencia ha sido en los aspectos relativos al mercado de trabajo. La. CEOE quiere que, en consonancia, con las directricés de la CEE, los expedientes de regulación dé empleo no dependan de la decisión administrativa, sino de la iniciati.. va empresarial.

El sistema actual obliga a los empresarios a presentar solicitud de regulación de empleo sobre el que decide la autoridad laboral, una vez consultadas las partes. Lo que la CEOE quiere es que sea el empresario el que decida la regulación, abonando las cantidades fíjadas en el Estatuto de los Trabajadores -20 días por año-, y si los afectados no estuvieran conformes que fueran los tribunales laborales quienes posteriormente decidieran.

Hasta el momento, la oposición más fuerte en este campo ha surgido desde la UGT que quiere mantener a toda costa el sistema vigente -autorización preceptiva de la autoridad laboral- para evitar que el sistema se convierta en una forma encubierta de: despido libre y barato.

CC OO no firmará

En la mañana de hoy Gobierno, UGT y CEOE harán un desesperado intento de aproximar posturas, pero parece muy dificil que ello haya de traducirse en un acuerdo definitivo esa misma tarde. La complejidad y amplitud de los temas y la disposición de la patronal a no comprometer su firma en preacuerdos no permitirá al Gobierno anunciar la consecución del pacto, tal y como tenía previsto.

Se da por descontado ya que CC OO no firmará. Y algunos de sus representantes no han tenido inconveniente en reconocerlo públicamente. La actitud de CC OO en el acuerdo lleva a preguntarse quién ganó realmente el pasado congreso confederal, por encima de las resoluciones aprobadas.

En una conferencia de prensa celebrada ayer por este sindicato, sus representantes insistieron en sus críticas a la metodología de negociación utilizada -no muy diferente a la empleada en pasados acuerdos- y abundaron en sus afirmaciones de que había sido la patronal, con la que ayer Comisiones mantuvo un cambio de impresiones, la que está consiguiendo implantar sus criterios.

Marcelino Camacho, secretario general de esta organización, afirmó ayer ante una asamblea de delegados de CC OO que el acuerdo, sin nosotros, será papel mojado", y animó a los presentes a prepararse para la próxima negociación colectiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 19 de septiembre de 1984.

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