Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las competencias de los cuerpos

El secretario de Estado de Hacienda, José Borrell, declaró recientemente que la Inspección tributaría había recaudado 50.000 millones de pesetas como consecuencia de las actas levantadas entre los meses de enero y abril de este año. Los objetivos recaudatorios, en base al artículo 77 de la ley General Tributaria, que tipifica las infracciones en simples, de omisión y de defraudación, son, para el conjunto del año, de 180.000 millones de pesetas, y por este procedimiento se recaudaron el pasado año 132.000 millones.La acentuación de las labores inspectoras de Hacienda es el camino elegido por la Administración para aumentar los ingresos fiscales, como fórmula para corregir un fraude que, según el ministro de Economía y Hacienda, Miguel Boyer, se eleva a un billón de pesetas y para aliviar las arcas del Estado, exhaustas por el elevado déficit público,

El fallo del Tribunal Supremo se produce como consecuencia del recurso interpuesto en su día por la Asociación de Técnicos de Hacienda, cuerpo administrativo declarado a extinguir que reclama, en base a las disposiciones de la ley General Tributaria, las .funciones de calificación y liquidación de las deudas tributarias, misiones que corresponderían, según la ley General Tributaria, a las oficinas técnicas recaudadoras o de relación con los contribuyentes.

El recurso se inscribe dentro de las rivalidades y la lucha corporativa que se desarrolla en Hacienda. Los técnicos se oponen a la absorción de la parte más importante de sus funciones por los inspectores tributarios, uno de los cuerpos de elite. de la Administración y que, según portavoces de la Asociación de Técnicos de Hacienda, ha conseguido el control político del ministerio. Las disputas corporativas en el seno del ministerio se extienden al cuerpo de interventores, que indirectamente se pueden ver beneficiados del recorte que la sentencia del Supremo establece sobre la extensión de las funciones del cuerpo de inspectores. La Ley de la Función Pública, de aprobación inminente, aviva las tensiones, si bien, desde un plano jurídico y a largo plazo, contribuirá a eliminarlas con la homogeneización parcial de cuerpos que establece.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de julio de 1984