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CARTAS AL DIRECTOR

Sólo nos queda la palabra

Cuando en EL PAIS se afirma que "dos misioneros protestantes rivalizan con campañas multitudinarias por evangelizar el Reino Unido", yo debo lamentar públicamente que no exista una mayor relación entre los medíos de comunicación y aquellos que nos confesamos evangélicos o protestantes. Tenga usted por seguro que semejante incomunicación no se origina en nosotros.Si usted tuviera la gentileza de recoger o consultar con mayor asiduidad la opinión de esta minoría significativa en España, entonces quizá percibiera que no existe rivalidad entre quienes, en un mundo de palabras compradas, fingidas o intencionadas, no han perdido todavía el sentido de misión y ofrecen ante los hombres una palabra que no es suya, sino de Dios, y para ello están sometidos no por dudosas relaciones políticas, que de seguro podrá indagar usted en

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otros lugares con mayor éxito, ni por fondos económicos de procedencia oscura, sino por un pueblo de creyentes, de toda categoría social, que ha renunciado a las prebendas, las subvenciones a su fe por parte de los poderes públicos, y que desde sus orígenes mantiene con orgullo la responsabilidad de salir al encuentro de todos armado con lo único que Jesucristo puso en nuestras manos: la palabra.

¿Hará usted un hueco para ésta en su copiosa sección de Cartas al director? ¿Hará posible en el futuro, y a partir de ahora, una relación más fecunda entre nosotros, de modo que alcancemos un mejor conocimiento mutuo? Apelo para ello a su sentido de la cortesía y de la oportunidad histórica. /

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de junio de 1984