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Crítica:MÚSICA CLÁSICA

La experiencia alemana del andaluz Manuel Hidalgo

La noticia de que un joven compositor andaluz, Manuel Hidalgo (Antequera, 1956), había obtenido el Premio Beethoven de Bonn llamó el año pasado la atención hacia su nombre. Posteriormente, Radio-2 ha difundido varias grabaciones alemanas con música de Manuel Hidalgo -Hacia y Harto-, pero sin duda ha sido este concierto del interesante Panorama musical del siglo XX, que está ofreciendo la Orquesta de RTVE, el que ha dado a conocer con proyección nacional a este nuevo valor de la joven música española, cuya primera etapa se está desarrollando en Holanda, Suiza y Alemania, tras un primer reconocimiento el 1976, en forma de premio, por la Universidad de Granada.Una vez celebrada la presencia de su música y la del propio compositor entre nosotros hemos de expresar que lo único positivo que admiramos durante la audición es la evidencia de una definida personalidad, tan fuerte que hasta se diría que transita contra corriente, despreocupada de los caminos que parecen más practicados hoy. De hecho supongo que no habré sido el único que al escuchar Harto se haya sentido retrotraído a los sones y procederes de la música de 15 o 20 años atrás, de aquel ambiente, por cierto, en el que empezaba a manifestarse como músico Arturo Tamayo, director de este concierto.

Panorama musical del siglo XX

Harto (Hidalgo), Concierto op. 35 (Szymanowsky) y El mandarín maravilloso op. 19 (Bartok). Francisco Comezaña, violín. Orquesta Sinfiónica de la RTVE. Director. Arturo Tamayo.Teatro Real, 24 de mayo de 1984.

Es cierto que, además de obedecer a su propia personalidad, la música de Hidalgo parte de ideas teóricas originales e interesantes, pero si la música es finalmente resultado sonoro reconozco con pesar no haber sido captado por el mismo. La respuesta del público madrileño no fue como ayer: lo que antaño hubiera provocado tumultos se recibió el pasado jueves con absoluta indiferencia.

En abril de 1982, año del primer centenario del nacimiento de Karol Szymanowsky, la Orquesta de la RTV polaca interpretó en el mismo teatro Real el espléndido primer Concierto para violín y orquesta, que ahora han expuesto nuestros músicos con calidades comparables. La parte solista, comprometidísima aun en pasajes donde esa dificultad no es aparente, fue defendida con admirable capacidad técnica por Francisco Comesaña, violinista de la propia orquesta, que tocó la obra de memoria y con una musicalidad que consiguió ganarse a pulso las ovaciones del público y de sus colegas.

Seguramente fue éste el mejor momento de un concierto que concluyó con una versión más brillante que depurada de la suite de El mandarín maravilloso de Bartok.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de mayo de 1984