Entrevista:

"Nuestro objetivo es empresarial, y no político" dice el magnate de la prensa regional Javier Moll

"Nuestro objetivo es empresarial y no político. Hemos comprado varios diarios del Estado porque conocíamos perfectamente su situación y sabíamos que eran rentables. Tampoco es cierto que tengamos una dependencia especial de entidad financiera alguna". Esta es la versión que de su propio negocio ofrece Francisco Javier Moll, principal accionista de las sociedades que han comprado La Nueva España, de Oviedo; Información, de Alicante; Levante, de Valencia; y Mediterráneo, de Castellón, y que ya era dueño de dos periódicos, un semanario y tres emisoras de radio en Canarias. Tras salvar la red de cortocircuitos que le rodea, éstas son sus primeras declaraciones después de la liquidación de la prensa pública.

Moll está casado, tiene cinco hijos y su residencia habitual se encuentra en Las Palmas, pero ha recorrido mucha España desde que vio la luz en Zaragoza, hace 3,4 años. Empezó Derecho en la universidad bilbaína de Deusto; inició su carrera bancaria como oficial primera del Atlántico, de San Sebastián; marchó a Barcelona, terminó Derecho, dejó el Atlántico por la Banca Garriga Nogués -filial de Banesto- y se especializó en el análisis financiero y comercial. Hace seis años que decidió instalarse "por su cuenta" en Canarias, donde compró una empresa inmobiliaria y periodística y fundó el Banco de las Islas, también avalado por Banesto. Ahora ha adquirido cuatro diarios de la fenecida prensa del Estado y se le han escapado dos más, Sur de Málaga y Alerta de Santander.De los diarios adquiridos, ha pagado íntegramente La Nueva España (531 millones de pesetas) y negocia apoyos financieros para los otros tres, todos de la Comunidad Valenciana. El aspecto de estos diarios ha sufrido ligeros cambios: reducción de comentarios editoriales, pequeñas transformaciones en su maqueta e incorporación de columnistas como Manuel Martín Ferrán, Emilio Romero, Pedro Rodríguez, Pilar Urbano, Cándido y otros colaboradores de la agencia OTR-Press, perteneciente al grupo Zeta. Las primeras páginas, sin embargo, continúan muy volcadas en la actualidad de las regiones o localidades donde el grupo de Moll se ha instalado.

El nuevo magnate de la prensa regional niega todas y cada una de las etiquetas políticas que se le atribuyen. Afirma no conocer a miembro alguno del Gobierno socialista, incluyendo a su presidente, vicepresidente y superministro económico, Felipe González, Alfonso Guerra y Miguel Boyer, respectivamente. Tampoco ha hablado jamás, "ni siquiera por teléfono", con Manuel Fraga, líder de la Coalición Popular, ni con Miquel Roca, presunto dirigente de una futura opción de centro. Por el lado empresarial y financiero, también parece huérfano de grandes contactos: no conoce a Carlos Ferrer Salat, ni tampoco al presidente de Banesto, Pablo Garnica. Y añade por su cuenta a la lista: "Tampoco conozco al Rey".

Pregunta. Y entonces, ¿quién es usted?

Respuesta. Yo soy un empresario decidido a ganar dinero con la prensa regional, que es lo que mejor funciona en Europa en el mundo de la comunicación. La privatización de los periódicos del Estado ha sido una oportunidad histórica para adquirir diarios líderes en sus respectivas zonas de influencia. Si ya dentro del Estado producían beneficios importantes, nosotros vamos a superarlos; para ello tenemos que ajustar al máximo sus costes de producción, con estrictos criterios de rentabilidad.

P. ¿Y cómo se explica su facilidad para pagar periódicos, ahora que todo el mundo se queja de que no hay dinero?

R. Yo no tengo mucho dinero; lo que tengo son muchas deudas, pero no se preocupen, no voy a arruinarme. Trabajo en este momento con siete bancos y tres cajas de ahorros, y no existe dependencia especial de una entidad concreta, como se han empeñado en subrayar por ahí con el caso de Banesto.

P. ¿Todas esas entidades son españolas?

R. Desde luego. Eso de que tenemos capital árabe es una tontería: ojalá fuera cierto, y ojalá Banesto nos apoyara más de lo que lo hace. Estoy abierto tanto a nuevas entidades financieras, como a personas físicas o jurídicas que quieran participar en mis sociedades. Lo que exijo es mantener el 51 % de todas las empresas, por pura lógica: yo soy el promotor y el profesional editor, y no puedo arriesgarme a dejar este control en manos de otros. Sólo estaría dispuesto a hacer excepciones cuando se trate de profesionales editores.

P. Hay quien afirma que su sistema tiene similitudes con el seguido por el grupo Rumasa.

R. En primer lugar, el volumen de empresas que manejo es ridículo, en comparación con el grupo que usted menciona. Y sobre todo, existe una diferencia básica: Rumasa compraba entidades deficitarias, mientras que nosotros sólo nos fijamos en empresas rentables. Yo no comparto la idea de que la prensa sea deficitaria por definición. Tenemos perfectamente estudiado este asunto, y los buenos periódicos regionales pueden dar mucho dinero, sobre todo porque no parten de cero.

Comprendo que se podría decir: ¿y por qué otros no lo han intentado, si es tan fácil? Eso habría que preguntárselo a los demás. Lo único que tenemos de especial es nuestra experiencia en el campo de la prensa provincial, acreditada en Canarias. Por otra parte, tampoco pretendo crear un holding.

P. Pero en prensa, por lo menos, sí parece evidente que usted trata de constituir una cadena.

R. No. Estamos formando empresas locales, cuya composición va sufriendo cambios a medida que van produciéndose conversaciones. Lo que nos reservamos es el control editorial.

' Ningún pacto con el PSOE '

Javier Moll se muestra muy cauteloso al enjuiciar aspectos ideológicos o políticos. En tres horas de conversación, apenas se deslizan algunos detalles definitorios de un modo de pensar: es católico; no cree mucho en el modelo autonómico, ni se siente afectado por localismos -"yo soy ciudadano de España"-; la economía de este país va mal, porque hay mucho capital inmovilizado y poca financiación para los proyectos de viabilidad; los partidos políticos no deben editar periódicos, "eso me parece anticonstitucional". En cuanto a la fórmula de las sociedades laborales, como la que se ha constituido en Sur de Málaga, Moll se limita a contestar: "Respetamos las iniciativas cooperativistas, pero nuestro planteamiento es otro".P. Usted o su grupo han mantenido contactos con el Partido Socialista, antes de que se produjeran las subastas, y ahora mismo está negociando apoyos por parte de entidades de crédito vinculadas al PSOE. ¿Cuáles son sus conexiones con el partido en el Gobierno?

R. Yo no tengo absolutamente ninguna conexión política. Es simplemente ridículo que traten de relacionarnos con el partido en el Gobierno. Lo único que he sacado del PSOE es que La Nueva España, de Oviedo, me ha costado 168 millones más que el precio de salida en la subasta, debido a la competencia que me plantearon. Ahora bien, es verdad que en este país te tropiezas con socialistas por todas partes. Hemos tenido contactos muy diversos, tanto con entidades vinculadas al PSOE como con otras muchas, pero es imposible llegar a acuerdos con nosotros en lo que se refiere a línea empresarial e informativa.

P. ¿Cuál es esa línea?

R. Esencialmente informativa. No pretendemos endoctrinar a las comunidades en que nos hemos instalado, sino defender sus intereses generales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 21 de mayo de 1984.

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