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Víctor Balaguer murió ayer en una clínica barcelonesa

El cantante Víctor Balaguer falleció en la madrugada de ayer a los 63 años de edad, en una clínica barcelonesa, donde venía siendo tratado desde hace un tiempo de un cáncer intestinal. El cantante había cultivado diversos géneros de música ligera y conoció su mayor popularidad durante los años cincuenta y sesenta.Víctor Balaguer padecía una incurable afección cancerígena que le había apartado considerablemente de la vida pública. Una de las últimas ocasiones en que se le vio en un acto multitudinario fue durante el estreno de Glups! por el grupo Dagoll Dagom.

Dotado de unas facultades vocales muy estimables, Balaguer se mantuvo siempre a caballo entre diferentes estilos musicales, desde la canción popular a la zarzuela. Su máxima popularidad se produjo a final de los años cincuenta y principio de los sesenta.

Víctor Balaguer participó en la mayoría de aquellos festivales de una España poco festiva. Ganó el de Benidorm y quedó fatal en otro festival entonces absolutamente joven que se llamaba, se sigue llamando, Eurovisión. Allí, el cantante se dirigió a Europa con un mensaje muy de la época. La canción se titulaba Llámame. "Llámame, si me necesitas, llámame", decía, y se producía casi coincidiendo en el tiempo con el discurso de Alberto Martín Artajo ante las Cortes españolas en el que perdonaba a Europa por las injurias recibidas. Europa, sin embargo, ignoró el generoso perdón y siguió sin "llamarnos" y sin otorgarle el premio.

Corría entonces años tenebrosos aunque se anunciaba en el horizonte el esplendor de los años sesenta. Un esplendor construido sobre los miles de emigrantes que disimulaban el paro encubierto. Era el año 1961, faltaban pocos meses para que llegara al Ministerio de Información y Turismo un político llamado Manuel Fraga Iribarne. De ese ministerio dependía la televisión y con él cambiaron las cosas. En años sucesivos, en lugar de Víctor Balaguer, España tendría representantes más raciales, como Conchita Bautista, con el inefable Qué bueno, qué bueno.

No menos espíritu del tiempo fue la canción que Balaguer presentó en el barcelonés Festival de la Canción Mediterránea, el mismo en el que participaría Raimon con S'en va anar. Balaguer interpretó allí "la bonita pieza que lleva por título" (así se decía en las emisoras de radio de la época) La muralla de Berlín.

Hombre siempre dispuesto a aceptar nuevos caminos, recurrió a su lengua materna, el catalán, para realizar algunas grabaciones de éxitos mundiales en los primerios y duros inicios de la Nova Cançó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de abril de 1984