El teléfono obediente
Un teléfono que reconoce la voz de su amo es obra de la empresa estatal francesa Thomson. Resultado de dos años de investigación, no se pondrá en el mercado hasta dentro de unos meses, tras haber sido distribuidos varios cientos de ellos en las mesas de clientes potenciales para ver su aceptacíón. El precio, cuando se ponga a la venta, será de unas 80.000 pesetas.El teléfono tiene capacidad para responder a las órdenes de una sola persona, la que lo ha programado, y lo hace marcando el número de la persona nombrada por su jefe de entre los 30 que tiene almacenados en su memoria. Afirman sus creadores que cuando un nombre de los almacenados sea pronunciado en una conversación, el teléfono no se equivocará, a no ser que el nombre se pronuncie al principio.
Los teléfonos inteligentes son otra de las líneas en que se mueven los fabricantes de equipos de informática. De tecnología digital, y convertidos en pequeños ordenadores, tienen una pequeña pantalla de cristal líquido para dejar mensajes escritos, y memoria para marcar automáticamente varios números; pueden ser programados para llamar repetidamente si el número está ocupado, y algunos modelos disponen de memoría para una guía telefónica electrónica.


























































