Muere uno de los máximos renovadores del Vaticano II

Pensadores españoles destacan la gran aportación de su obra al catolicismo

"La muerte de Rahner supone el fin de una generación de teólogos, el fin de una generación de la teología alemana, que había enhebrado con toda la tradición que va desde Kant a Hegel y Heidegger" declaró ayer Olegario González de Cardedal al conocer el fallecimiento de Karl Rahner. El teólogo español había recibido la noticia al finalizar la clausura del simposio La cultura española ante el nuevo siglo, que se celebraba en la Universidad de Salamanca. "Rahner ha sido", añadió González de Cardedal, profesor de la Universidad Pontificia y asesor de la Conferencia Episcopal Española, "junto con Hans Urs Balthasar y con Yves Congar, una de las tres figuras de la Iglesia católica que han integrado con mayor inquietud y generosidad la cultura moderna en su línea de pensamiento filosófico, cultural y social"."En la generación de Karl Rahner, que es la generación de comienzos de siglo", continuó explicando el teólogo de la universidad salmantina, "hay una fecha clásica, 1904, que marca un gran movimiento ascendente, que tiene su culminación y su recepción oficial en el Concilio Vaticano II. Aún estamos viviendo el deshielo de esas grandes cumbres".

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Por su parte, el también teólogo José Gómez Caffarena mostró su emoción en el momento de recibir la noticia del fallecimiento del teólogo alemán. "Me conmueve extraordinariamente esta noticia. No la esperaba. Hemos celebrado recientemente un aniversario suyo, y creo que es una figura como quizá no hay otra en la teología católica en este siglo y quizá desde hace más tiempo".

El teólogo, ponente en la primera jornada del simposio de intelectuales al que asistía desde el jueves, continuó explicando que consideraba a Karl Rahner como un gran creyente, un hombre valiente y, al mismo tiempo, con una específica humildad cristiana, capaz de recibir duros golpes y de seguir en pie, denunciando y diciendo grandes verdades. "Capaz de pasar malos ratos y luego recibir unos frutos, que siempre juzgó, sin embargo, insuficientes".

Karl Rahner fue un hombre del Vaticano II, "uno de los pioneros, de los que lo prepararon, y que luego quedó descontento con algunos de sus resultados, casi siempre pensando en el futuro mejor de la Iglesia católica". Rahner, según Gómez Caffarena, "fue un hombre del ecumenismo, de la rigurosidad científica y, al mismo tiempo, humano, cordial, al que los teólogos españoles le debemos muchísimo de nuestra formación, y creo que su memoria y su impacto quedarán.y se irán expresando estos días de modo muy sentido y esperanzador. Muchos seguirán su camino, aunque no llegarán a su talla".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 31 de marzo de 1984.

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