Un buque de guerra turco dispara contra un destructor griego en el Egeo

Grecia aumentó ayer sus medidas de seguridad después de que un buque de guerra turco lanzara dos granadas contra el destructor griego Panter, en aguas territoriales griegas, junto a la isla de Samotracia. El primer ministro griego, Andreas Papandreu, decidía mandar llamar a su embajador en Ankara, al mismo tiempo que decidía aumentar las medidas de alerta militar. El portavoz oficial griego, Dimitris Marudas, declaraba al atardecer que el embajador turco, Fahir Alacam, tendría que abandonar Grecia.La decisión, sin precedentes en muchos años de relaciones tensas entre ambos países, sobre todo desde que Turquía ocupara el norte de Chipre en 1974, la tomó el primer ministro socialista griego, Andreas Papandreu, en una reunión del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Kisya, que agrupa a militares y civiles.

Aseguran en Atenas que las dos granadas pasaron rozando al Panter, en aguas territoriales griegas, y que los disparos fueron hechos por unidades navales turcas que participaban en unas maniobras militares. La isla de Samotracia es de gran valor estratégico, por estar situada a la salida del estrecho de los Dardanelos, frente a la isla turca de Imros.

El incidente añade aceite al fuego de las tensas relaciones greco-turcas, a raíz de que el Parlamento de Ankara decidiera el miércoles advertir a Grecia de que todo envío de tropas a Chipre sería entendido como acto contra la seguridad de la zona turca de Chipre.

Chipre, Estado jurídicamente no alineado, está ocupado en su parte septentrional por 25.000 soldados turcos desde 1974, habiéndose declarado en esa zona, el pasado noviembre, la República Turca del Norte de Chipre, que no ha obtenido el reconocimiento de las Naciones Unidas. Turquía controla, aproximadamente, el 40% de Chipre y toda la minoría turca de la isla, un 20% de la población total, allí concentrada.

Ello parece haber movido al primer ministro griego, Papandreu, a reforzar la escasa guarnición griega, acuartelada en la isla de Afrodita. Se habla en la Prensa griega y turca de que 15.000 soldados griegos van a partir hacia Chipre. Precisamente, cuando ocurría ayer este incidente naval, el presidente chipriota, Spiros Kiprianu, y el primer ministro griego dialogaban en Atenas sobre la revisión de la política griega y chipriota cara a la secesión del norte turco de Chipre.

Fuentes oficiales griegas habían prometido "noticias importantes para hoy o mañana tras años de diálogo estéril bajo el patrocinio de las Naciones Unidas. Otro punto candente entre los dos aliados desavenidos de la OTAN, Grecia y Turquía, es la cuestión de las aguas territoriales en el Egeo. Turquía sólo tiene dos islas en dicho mar, y las mil y una islas griegas convertirían al Egeo en un lago heleno, de dificil tránsito para la marina turca si Atenas se decide a extender sus aguas territoriales a 12 millas. Con el área de soberanía actual de seis millas, el 56% del mar Egeo son aguas internacionales, mientras que el paso a 12 millas de soberanía griega las reduciría al 26%. Turquía no reconoce los convenios internacionales que, según Atenas, le conceden a Grecia tal derecho.

Política de dureza

Hasta la fecha, tanto la derecha moderada que siguió a la dictadura de los coroneles como los socialistas de Papandreu han venido observando una política de dureza para con cualquier asomo de reivindicación turca. Han abundado las acusaciones de tono subido contra Turquía y, desde hace tiempo, estos dos aliados de la OTAN tienen más divergencias territoriales que cualquier país del Pacto de Varsovia respecto a otro de la Alianza Atlántica. Pero nunca la sangre ha llegado al Egeo, ni de las palabras se ha pasado a las armas.Grecia ha acusado recientemente a la Administración norteamericana de romper el pacto greco-estadounidense de ayuda militar. Según Atenas, el acuerdo de prolongación del funcionamiento de las bases militares norteamericanas en Grecia estipula que, por cada 10 dólares de ayuda militar que Turquía reciba del Pentágono, Grecia tendrá que obtener siete.

De ello se discutirá cuando, el 30 de marzo, el secretario norteamericano de Defensa, Caspar Weinberger, inicie un viaje a Grecia y Turquía.

El Gobierno Papandreu ha tenido mucho cuidado en no criticar a Moscú cuando se produjo la crisis de Polonia, ni cuando la URSS derribó el avión surcoreano, lo que ha provocado la indignación de algunos aliados de Grecia en el marco de la OTAN.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 08 de marzo de 1984.

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