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Un Masters en pequeño

El Gran Premio de Madrid se asemeja este año a un Masters de Nueva York en pequeño. Ya antes de entrar en el Pabellón del Real Madrid, la calzada y los parterres llenos de nieve son típicos del Nueva York de enero. En el interior, el fuerte ruido de la necesaria calefacción y la pista rápida transportan al espectador a un Madison Square Garden en pequeño que, como en Nueva York, también se ve sorprendido por la prohibición de fumar en la grada.Los nombres de los jugadores -prácticamente, todos norteamericanos- y su juego de saque y volea parecen un injerto en la España acostumbrada a la lentitud de sus pistas de tierra batida. Todo parece preparado para que John McEnroe esté como en su casa de Nueva York. Además, están en Madrid sus mejores amigos en el mundo del tenis: Peter Fleming y Vitas Gerulaitis. Los tenistas rinden al límite de sus fuerzas, para conseguir los puntos y el dinero en juego, en una imagen muy distinta de los folklóricos Europa-América. Ahora sólo falta que McEnroe y Connors jueguen una final que sería recordada durante años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de febrero de 1984