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Alfonso de Borbón sigue gravísimo, y su hijo Francisco entró en coma, tras el violento choque contra un camión en Navarra

Francisco de Borbón, de 11 años, hijo mayor de los duques de Cádiz, se encontraba anoche en estado de coma como consecuencia del accidente de tráfico ocurrido hacia las 20.00 horas del domingo en un cruce de carretera cerca de Corella (Navarra) al chocar contra un camión, a gran velocidad, el vehículo en el que viajaba, conducido por su padre, Alfonso de Borbón Dampierre. En el accidente resultaron heridos, además del duque y de su hijo Francisco, el hijo menor, Luis Alfonso, y la institutriz Manuela Sánchez Prat. Los médicos que les atienden comentaron ayer que "el caso de Francisco está en el límite de la ciencia. Presenta un encefalograma plano". El suceso se produjo cuando el duque y sus hijos volvían de la estación de esquí de Astún (Huesca).

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Al duque de Cádiz le fueron realizadas ayer cuatro intervenciones quirúrgicas. Anoche se encontra ba en estado muy grave, según el último parte médico facilitado anoche en el Hospital de Navarra, donde se fue internado junto con sus dos hijos. La institutriz permanecía ayer en una clínica de Tudela, adonde fue trasladada tras el accidente. Alfonso de Borbón presentaba en el momento del ingreso en el centro sanitario conmoción cerebral y fracturas de bóveda craneal, fémur derecho, clávicula izquierda y pelvis, así como contusión primaria del nervio óptico. En las últimas horas de ayer se le apreció una coagulopatía y una insufiencia respiratoria.Luis de Borbón Martínez-Bordiú, de 10 años, el hijo menor de los duques de Cádiz, que tenía contusión cerebral, presenta una evolución favorable y ha sido el único de los heridos que ha podido ser visitado por sus familiares. El doctor Cristóbal Martínez Bordiú, abuelo de los niños, pudo, por su condición de médico, acceder a la unidad de cuidados intensivos, donde están Alfonso y Francisco. A este últimó le fue administrada ayer la extremaunción.

La institutriz de los niños presenta igualmente diversas fracturas, en el fémur y en un antebrazo, así como contusiones en diversas partes del cuerpo. Se halla internada en la clínica La Milagrosa, de Tudela, y su estado ha sido calificado de menos grave.

El equipo médico que atiende a los heridos en el Hospital de Navarra, compuesto por tres neurocirujanos y por cuatro traumatólogos, practicó por espacio de dos horas y media al hijo mayor, Francisco, una crancotomía de descompresión bilateral del cerebro -apertura de huesos-, operación destinada a combatir el shock que presentaba.

Gran velocidad

El conductor del camión involucrado en la colisión, quien resultó con sólo algún rasguño en la mano, ha declarado que al llegar al cruce de salida de la autopista "el turismo, circulando a gran velocidad, y sin respetar el stop existente, se abalanzó sobre mí". Como consecuencia del choque, el automóvil quedó prácticamente destrozado en su parte delantera, que era un amasijo de hierros. En el suelo se desparramaron los resto de los bultos y paquetes que lleva ban, así como varios esquíes.

Por el parabrisas salieron despedidos el conductor, Alfonso de Borbón, la institutriz y el hijo menor de los duques de Cádiz. El mayor de los niños, Francisco, quedó literalmente incrustrado en el asiento del copiloto y atado fuertemente con el cinturón de seguridad. Para poder sacarle del interior del coche siniestrado, un médico que en esos momentos pasaba por el lugar del accidente hubo de romper los cristales de una de las ventanas. Los seguros de las puertas del vehículo se encontraban accionados.

El conductor del camión, Ángel Alcalde, percibió que el percance era muy serio "a juzgar por la gran velocidad con que el coche se me echó encima. Siento el daño ocurrido, pero yo, como pueden comprender, no he tenido la culpa". El camión -que iba cargado con 23 toneladas de material de limpieza- se detuvo a unos 60 metros del lugardel accidente.

Jesús Virto, conductor de la ambulancia que recogió al duque de Cádiz, ha declarado que éste no hablaba nada. "Sólo decía 'Mon Dieu, Mon Dieu' (Dios mio, Dios mio)". En un primer momento no renoció a Alfonso de Borbón. "Sólo aquí, en el hospital, cuando le han lavado la cara, que tenía llena de sangre, le he reconocido".

Desde los primeros momentos se recibieron en este centro numerosas llamadas, entre ellas de la Casa Real, palacio de la Moncloa, así como de la duquesa de Cádiz desde París. Diversas autoridades de la provincia se presentaron en el hospital para interesarse por el estado de los heridos, y hacia las tres de la madrugada llegó Gonzalo de Borbón, hermano del duque, acompañado de su novia, Mercedes Licers.

En las primeras horas de la mañana acudieron a este centro los marqueses de Villaverde, padres políticos de Alfonso y abuelos de los niños, y hacia las 14.30 horas lo hizo María del Carmen Martínez Bordiú Franco, quien se desplazó desde París a Madrid en avión y de allí, por carretera, a Pamplona.

Según comentó a Efe Joaquín López Lafitte, presidente de la federación navarra de esquí, última persona con quien conversó el duque de Cádiz antes del accidente, Alfonso de Borbón estaba cansado a la hora de regresar a Madrid. Alfonso de Borbón y sus hijos asistieron durante el fin de semana a unos campeaonatos de esquí en la estación de Astún (Huesca). Luis Alfonso y Francisco participaron en las competiciones, y ambos se clasificaron en el puesto 17º en sus respectivas pruebas de slaIon gigante, en categorías alevín y benjamín.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de febrero de 1984

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