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La crisis financiera de America Latina empieza a repercutir sobre los contribuyentes españoles

La crisis financiera de Latinoamérica, además de haber provocado una drástica reducción de las exportaciones españolas -en 1982 la zona absorbió un 11% y en 1983 habrá bajado al 6%-, ha empezado a repercutir directamente sobre el erario público. Unos 1.000 millones de pesetas ha adelantado ya el Banco de España para afrontar el primer déficit de tesorería que se registra en el sistema del seguro de crédito a la exportación, derivado principalmente de los problemas de casi todos los países para devolver sus deudas. Fuentes oficiales han señalado que estos anticipos, una vez que se determine el volumen del déficit real, serán amortizados con cargo a los Presupuestos del Estado. El citado seguro, gestionado en mayoría por el sector público, tiene contraídos en el área riesgos por casi 4.000 millones de dólares, equivalentes a 600.000 millones de pesetas. Es la mitad de su cartera total, que el Gobierno intenta congelar en el billón de pesetas, después del fuerte crecimiento de 1982.

El sistema de seguro de crédito a la exportación -una forma de incentivar las ventas al exterior, sobre todo las dirigidas hacia países no desarrollados- está gestionado por la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación. Creada tras el escándalo Matesa por el Estado (51% de capital) y los bancos y compañías de seguros (49% restante), CESCE sustituye en dicho papel a Crédito y Caución, donde la mayoría estatal es indirecta y el resto pertenece a 40 compañías de seguros.Los dineros de CESCE son manejados por el Consorcio de Compensación de Seguros, organismo autónomo de Hacienda, cuya sección de crédito a la exportación se encarga de recibir los ingresos por las pólizas de seguro y de pagar en caso de fallidos a los exportadores o a quienes les financian sus ventas. En los riesgos comerciales no hay problemas. La complicación procede de los riesgos políticos (por cuenta del Estado), que terminan por contagiar a los comerciales. El mecanismo funciona así: cuando un país se declara insolvente -al anunciar la renegociación de su deuda externa-, la CESCE indemniza inmediatamente a todos los afectados que tuvieran seguro exportador, tanto para deudas públicas como privadas, con cargo al Consorcio.

Desde 1978, los créditos a la exportación asegurados cada año suponían sólo el 14% de las ventas españolas al exterior, pese a las campañas de exportación y a que los empresarios reclamaban -y reclaman- mayor cobertura del sistema. En 1982 alcanzó el 2,4%, después de emitir pólizas por unos 550.000 millones (un 50% más que el año anterior), que situaron el riesgo ventas españolas al exterior, pese a las campañas de exportación y a que los empresarios reclamaban -y reclaman- mayor cobertura del sistema. En 1982 alcanzó el 2,4%, después de emitir pólizas por unos 550.000 millones (un 50% más que el año anterior), que situaron el riesgo de ellos un 89% con países en vías de desarrollo, y, desde otra perspectiva, el 64,9% en compradores públicos.

También en cuatro años los pagos por indemnizaciones han pasado del 40% a absorber un 64% de los ingresos por primas. En 1982, según fuentes solventes, hubieran sido ya mayores que los ingresos, de no asegurarse en los últimos días un grupo de operaciones por 120.000 millones. Y es que, a partir del verano, la apreciación del dólar, los altos tipos de interés y los bajos precios de las materias primas extendieron la bancarrota por Latinoamérica. Allí, según un informe oficial, el riesgo de la CESCE, que es sólo una parte del riesgo total (véase EL PAÍS de 21.8.83), ha sido estimado en las cifras que aparecen en el gráfico adjunto: casi 4.000 millones de dólares (más de 600.000 millones de pesetas).

La lista de 14 países morosos (Rumanía, Madagascar, Polonia, Turquía, Nicaragua, Perú, Togo, Chile, Senegal, Libia -temporalmente-, Costa Rica, etcétera) se amplió durante 1982, en pocos meses, a 25. Así, las indemnizaciones del Consorcio se duplicaron en un año (hasta 8.700 millones de pesetas). Pero las renegociaciones de deuda exterior de las que se derivan han hecho triplicarlas el pasado año (sólo Cuba, México y Argentina habrán requerido casi 20.000 millones de pesetas); y ciernen su amenaza sobre el presente/futuro.

De momento, la sección de crédito a la exportación del Consorcio, que alimentó con primas anuales unas reservas de 17.000 millones, se ha quedado ya sin recursos líquidos. Por ello, según una alta fuente, ha recurrido al Banco de España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de febrero de 1984

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