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Enrique Salomó teme que el asesinato de su mujer sea una venganza

El industrial aceitero Enrique Salomó, cuya esposa fue enterrada ayer en Riudoms (Tarragona), teme que el asesinato de ésta sea una venganza, y pedirá protección para sus hijos, Maite y Enric, que a partir de mañana deberán vivir en el apartamento familiar con la única compañía de una de sus abuelas. A las ocho de la mañana del jueves expirará el permiso de 72 horas de libertad vigilada concedido a Salomó por la Audiencia Nacional, y éste deberá reingresar en la prisión provincial de Tarragona, donde se encuentra encarcelado por su implicación en el fraude de la adulteración del aceite de colza.

Jordi Claret Andreu, abogado del industrial, remitió ayer sendos telegramas al presidente y al fiscal jefe de la Audiencia Nacional exponiendo el temor de su cliente por el supuesto carácter de venganza que presentaría el asesinato de su esposa y el peligro que, de confirmarse esta hipótesis, se cernería sobre los restantes miembros de su familia. En una reunión que mantendrán esta mañana el gobernador civil de Tarragona, Vicente Valero, y Enrique Salomó se estudiará la posibilidad de gestionar la prórroga del permiso de libertad vigilada para el industrial. Asimismo, se decidirá la posibilidad de facilitar protección policial a los miembros de la familia Salomó, según explicó anoche el propio gobernador civil.En la reunión mantenida ayer por la comisión investigadora se decidió no descartar aún ninguna hipótesis, incluida la de que se trate de un secuestro protagonizado por delincuentes comunes que cercados por la policía, decidieron asesinar a su víctima.

Esta línea de trabajo parecía abandonada el lunes. Fuentes próximas a la Dirección General de la Policía insistieron, sin embargo, en que las pistas más sólidas apuntan a la acción de un psicópata o a una venganza.

María Teresa Mestre fue enterrada ayer al mediodía en Riudoms, en presencia de más de 2.000 personas, que abarrotaron también la iglesia de San Jaime, donde se celebró el funeral por la esposa de Salomó, asesinada tras permanecer 14 días en paradero desconocido.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de enero de 1984

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