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La decisión de Kohl de vender armas a los árabes enturbia su visita oficial a Israel

Los cinco días de visita oficial que el canciller Helmut Kohl inició ayer en Tel Aviv provocan un indiscutible malestar en los medios políticos israelíes y evocan resonancias dolorosas en la opinión pública. Varias decenas de militantes de las juventudes del Herut (principal partido en la coalición gubernamental) le recibieron ayer con gritos de "¡Nazi!" y "¡Fuera.!" cuando acudió a visitar el monumento al holocausto judío. El motivo de esta frialdad estriba en la reciente decisión de la República Federal de Alemania (RFA) de vender armas a los árabes.Esta no es la primera vez que Israel recibe a un canciller alemán. En 1973 visitó el país Willy Brandt, ilustre combatiente antinazi y firme oponente al reconocimiento de los movimientos neonazis en la RFA, actitudes que le habían valido una cierta simpatía en el pueblo judío.

Kohl, que nació en 1930, acostumbra a repetir que es el primer canciller de la generación de la posguerra, lo que, según el Jerusalem Post, "es un triunfo". Pero, señala el rotativo, "seamos claros: este triunfo no le da derecho a ignorar ciertas responsabilidades históricas".

Las palabras del periódico se refieren a que el canciller ha roto con la tradición instaurada por el canciller Konrad Adenauer de no vender armas a países en guerra con Israel. Kohl decidió, el pasado mes de octubre, vender carros de combate y misiles a Arabia Saudí, e incluso fue más lejos al acordar en Riad que militares saudíes recibieran preparación militar en la RFA.

El canciller también ha dado un paso en falso al legalizar, poco antes de viajar a Israel, la organización de las Waffen-SS.

El influyente diario liberal Haaretz hace una distinción entre las ventas de armas de franceses y norteamericanos, que son recibidas con desagrado en Israel, a los árabes, y las que se proponen efectuar los alemanes. "La venta de armas alemanas a los árabes constituye un verdadero pecado para el que el honorable visitante no debe esperar perdón por nuestra parte", editorializa el rotativo. "Se puede y se debe construir un puente por encima del abismo que aún separa a nuestros dos pueblos. Sin embargo, los alemanes que atraviesan este puente harían bien en no apartar su vista de lo que dejan detrás. Ni la nueva generación alemana está exenta de este deber".

El canciller fue recibido, a su llegada al aeropuerto Ben Gurion, de Tel Aviv, por el primer ministro israelí, Isaac Shamir, y numerosos miembros del Gabinete. A su llegada, Kohl pronunció unas palabras para manifestar que "Israel es un país que cuenta mucho para nosotros" y que es su deseo "profundizar las relaciones de amistad existentes entre la RFA e Israel". Este mismo deseo fue reiterado por Shamir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de enero de 1984