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El asesinato de la esposa del industrial Salomo

La investigación del asesinato de María Teresa Mestre se centra en una venganza o en la acción de un psicópata

Barcelona / Madrid
El cuerpo sin vida de María Teresa Mestre fue descubierto en la madrugada de ayer, cuando se cumplían 15 días de su desaparición, en un vertedero de Cambrils (Tarragona), situado a tan sólo cuatro kilómetros de: su domicilio. El industrial Enrique Salomó, esposo de la víctima y uno de los principales encausados en el fraude de la colza, salió ayer de la prisión provincial de Tarragona con un permiso de tres días de duración, bajo vigilancia policial. Las circunstancias que rodean el hallazgo del cadáver, descuartizado posiblemente después de haber permanecido durante algún tiempo en un recipiente frigorífico, complican las hipótesis barajadas hasta hoy por los investigadores.Según fuentes oficiales, los datos de que dispone la Guardia Civil parecen establecer que el asesinato no responde a ninguna acción derivada de un secuestro organizado para obtener rescate, ni a un acto delictivo realizado para robar a la víctima, sino más bien a una acción de uno o varios dementes o de alguien que actuó por motivos de venganza. Las mismas fuentes descartan que se trate de un hecho organizado por un grupo de afectados por el síndrome tóxico, posibilidad que también niegan las asociaciones de afectados por el envenenamiento por aceite de colza desnaturalizado.

María Teresa Mestre Guitó murió desnucada a consecuencia de uno de los numerosos golpes que sus asesinos le propinaron con una estaca, según revela la autopsia que ayer le fue practicada en el hospital de San Juan de Reus (Tarragona). El cadáver fue luego desangrado totalmente, antes de ser seccionado en cuatro trozos con una sierra mecánica. El cráneo estaba destrozado. Los restos fueron conservados en un frigorífico, pero no congelados, como se creyó en un primer momento. La autopsia sitúa la muerte en 48 o 72 horas antes del hallazgo, a primeras horas de la madrugada de ayer, en un vertedero de basuras situado a cuatro kilómetros del domicilio de los Salomó y a 50 metros escasos de la carretera Reus-Cambrils. Los restos aparecieron esparcidos y bien visibles.El asesinato de María Teresa Mestre no responde a ninguna acción derivada de un secuestro organizado para obtener rescate, ni a un acto delictivo realizado para robar a la víctima. Fuentes de la Dirección General de la Policía así lo aseguraban ayer a EL PAIS. Las investigaciones se orientaban hacia un crimen cometido por uno o varios psicópatas o por alguien con deseo de venganza, aunque fuentes policiales reconocían anoche que las pistas eran escasas. Las mismas fuentes añadieron que consideraban improbable que el secuestro y posterior asesinato pudiera ser obra de una sola persona.

Fuentes policiales afirmaron que, desde la desaparición de María Teresa el pasado día 9, ni en el domicilio de su esposo, Enrique Salomó, ni en ningún otro lugar se recibió llamada telefónica alguna para pedir rescate, después de la carta que fue enviada a la familia. Para confirmar esta interpretación de los hechos, pusieron de relieve que, en el momento de ser encontrada, la víctima portaba varias joyas, alguna de ellas de gran valor.

Para los portavoces policiales, en principio, "parece tratarse de la obra de un demente o de un acto realizado por motivos pasionales o de venganza". "Más bien parece un caso de aberración psicológica..., algo realizado por un sádico" argumentaron. En este sentido , descartaron que se trate de un hecho organizado colectivamente por un grupo de afectados por el síndrome tóxico, "aunque no puede eliminarse totalmente la posibilidad de que el crimen haya sido realizado por algún afectado a nivel individual". El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Reus se hizo cargo de las diligencias.

Uno de los elementos más sorprendentes son las siete monedas de curso legal que fueron encontradas en la mano de María Teresa Mestre, dentro de un guante gris. Las piezas suman un total de 88 pesetas. Para los investigadores, las siete monedas, colocadas en la mano de la víctima, podrían tener varias lecturas, por tratarse de siete y, por consiguiente, de un número mágico, que se repite comúnmente en los exorcismos y rituales. Podría tratarse también de una fórmula comúnmente utilizada por elementos mafiosos para dar a entender que la víctima había sido asesinada por una deuda, que totalizaría un número múltiplo de 88, que es la cantidad total del dinero hallado.

El gobernador civil de la provincia, Vicente Valero, comunicó la noticia a las 8.30 horas de la maflaría a Salomó, que fue trasladado a la sede del Gobierno Civil por efectivos policiales desde la prisión provincial de Tarragona. Según el gobernador civil, "el industrial quedó muy aturdido, emocionado y compungido". La Audiencia Nacional decidió ayer conceder a Salomó un permiso de 72 horas en libertad vigilada. El sepelio de su esposa se celebrará a las 10 horas en la localidad de Riudoms.

Por su parte, el magistrado juez Adolfo Fernández Oubiña, titular de la sección primera de lo penal de la Audiencia Provincial de Barcelona y amigo íntimo de la familia, acusó al gobernador civil de haber puesto trabas a la investigación y de no haberse tomado "en serio las denuncias presentadas por la familia sobre la desaparición de María Teresa". El gobernador civil sostuvo durante mucho tiempo la tesis de que la desaparición era un montaje familiar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de enero de 1984