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El Gobierno argentino persigue una reactivación con fuertes ajustes

El nuevo presidente de Argentina, Raúl Alfonsín, definió ayer las directrices básicas del programa económico de su Gobierno para 1984: reducir el déficit público del 14% actual al 4% sobre el valor de la producción nacional de bienes y servicios, reactivar la economía para que al menos crezca un 5% al año, bajar paralelamente la inflación y cumplir los compromisos "legítimos" de pago y renegociación de la elevada deuda externa, "por más que hayan sido irresponsablemente contraídos".Para el proceso de institucionalización del país y para cumplir este programa económico, de austeridad y de activación de la economía al mismo tiempo, Raúl Alfonsín quiere contar con la integración de los trabajadores. Les ha prometido "elevación de los salarios reales", según Efe; el envío al Congreso de un proyecto de ley de salario mínimo, y también la futura sanción de una ley de democratización sindical.

Con el posible,fin de que dichas alzas salariales no aumenten la inflación, pero tampoco dejen de incentivar la demanda ni dañen a las empresas, el presidente dijo que "constituye un objetivo inmediato del Gobierno hacer descender los costos financieros, a fin de ir mejorando los salarios reales. Es decir, que se pretende aprovechar el margen que deja en las empresas el descenso de las tasas de interés para poder destinarlo a salarios.

Rebaja del gasto público

Por ello, en otro pasaje de su discurso, recogido en unas declaraciones a la cadena oficial de radio y televisión, Raúl Alfonsín expresó que es "imprescindible" reducir el gasto público. Pero de sus palabras se desprende que no fia sólo a dicha tarea la anunciada rebaja del déficit público. El nuevo Gobierno argentino tratará de poner en marcha, según anunció, una reforma impositiva que gravará "a quienes poseen capacidad tributaria".Entre las posibles fuentes de ahorro de gastos, tan necesarias de momento para disminuir el déficit y, al menos, no aumentar la costosa deuda externa, Raúl Alfonsín manifestó que "estamos empeñados en cortar gastos militares y otros gastos prescindibles, precios exagerados de bienes y servicios que compra el Estado, y gastos innecesarios en divisas, que van en detrimento de la producción nacional".

"No aceptaremos condiciones abusivas ni políticas recesivas", dijo también al hablar de la pendiente renegociación de la deuda, en una clara alusión a las medidas qu e suelen propugnar los organismos y la banca internacional para apoyar las refinanciaciones. "Se necesitan plazos más amplios y reajustes de intereses", que a su juicio deben ser menores a los actuales. Dijo que se trata de un problema "eminentemente político, tanto por su origen como por su naturaleza".

También anunció la puesta en marcha de un plan alimentario nacional para que un país que produce tantos alimentos termine con la desnutrición de parte de su población.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de diciembre de 1983