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Desacuerdo en la ´cumbre´ de Atenas.

Morán no descarta que España estudie otras alternativas

El presidente del Gobierno, Felipe Gónzalez, al comentar el fracaso de la cumbre de Atenas señaló ayer que "más que el problema español, lo grave es que la CEE atraviesa el momento más delicado desde la firma del Tratado de Roma hasta nuestros días". Para Fernando Morán, ministro de Asuntos Exteriores, que celebró una conferencia de prensa junto con Manuel Marín -secretario de Estado para las relaciones con las Comunidades-, "la reunión de Atenas no ha sido un fracaso para España, pero si europeo y occidental". El ministro no descartó la posibilidad de estudiar otras alternativas, aunque España "seguirá insistiendo" en conseguir la adhesión. Manuel Marín señaló que la causa del fracaso de la cumbre se encuentra en que los países miembros no se han puesto de acuerdo a la hora de establecer el aumento en las contribuciones de cada Estado miembro al presupuesto comunitario. La preocupación por el futuro de Europa y la idea de que España debe plantear bases distintas para su integración a la Comunidad era ayer el denominador común de las reacciones de empresarios, sindicatos, partidos políticos y Administración.

Felipe González, al analizar las repercusiones derivadas de la reunión de Atenas, no dejó de señalar que lo más preocupante es la propia crisis europea que se muestra incapaz de resolver sus diferencias. Para Fernando Morán, que se mostró más pesimista en sus declaraciones que el presidente del Gobierno, la reunión de Atenas ha sido un verdadero fracaso europeo y, aunque no descartó la posibilidad de estudiar otras alternativas frente a la Comunidad Económica Europea, no dudó en señalar que "por el momento, seguiremos insistiendo en nuestro esfuerzo de conseguir la adhesión a la CEE".El ministro afirmó que en este momento no caben reacciones tremendistas, que serían injustas y precipitadas, y no responderían a los intereses españoles. Fernando Morán declaró que "el juicio que puedo hacer es negativo, pesimista y de cierta nostalgia de que Europa haya perdido un impulso que le llevaba hacia la unidad y la ampliación".

El Gobierno, según el titular de Asuntos Exteriores, tiene constancia de que en la reunión de Atenas se habló de la entrada de España y Portugal en el Mercado Común, y señaló la gravedad de que, en un momento de tensión Este-Oeste, los países europeos no se pongan de acuerdo para resolver sus problemas. Fernando Morán afirmó que el fracaso de la cumbre no influirá en la posición de España en el seno de la OTAN y que considera que tampoco va a tener incidencia en las propias negociaciones con la CEE. El único aspecto positivo de la reunión de Atenas, en opinión del ministro, ha sido que no se ha llegado a acuerdos parciales sobre agricultura o asignación de los recursos propios, que podrían haber perjudicado algún capítulo de las negociaciones.

El secretario de Estado para las relaciones con las Comunidades señaló que se han producido aproximaciones en temas concretos, como los del sector de productos lácteos, y que ha habido acuerdos sobre la necesidad de no seguir financiando los excedentes, lo que siempre chocaba con los intereses de los países afectados. Para Manuel Marín, el desacuerdo ha sido total en el punto referente a la contribución de cada país a los presupuestos de la CEE. En estos momento esta contribución está fijada en el 1 % de lo recaudado por el impuesto sobre el valor añadido y se habría alcanzado un consenso para elevarlo al 1,4%. Donde ha faltado el acuerdo, señaló Marín, ha sido a la hora de fijar la fórmula de reparto de ese porcentaje.

Oficialmente, José Luis Cerón, presidente de la comisión de Economía de la CEOE, declaró anoche, mientras se reunía la Ejecutiva de la patronal que "estamos como estábamos", pues España era utilizada por todos como pelota para defender sus posiciones sobre la financiación y la política agrícola,y que "debemos tener gran tranquilidad, porque no somos culpables ni nos pueden obligar a renegociar el acuerdo de 1970".

En la misma línea, Josep Manía Figueras, presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, se presentó como "europeísta convencido" y aconsejó "máxima paciencia" y "mantener la negociación pese a todo".

Fuentes de la Administración comercial y de las cámaras de comercio e industria, aunque compartían tales posibilidades, se mostraban reservadas y preferían confirmar con cada país participante las conversaciones de pasillo, antes de pronunciarse definitivamente.

Preocupación en los partidos

El PSOE, siguiendo declaraciones previas de Felipe González en el Congreso de Diputados, expresó su "profunda preocupación" porque la crisis, al margen de que pueda afectar a España, evidencia fragilidad y podría poner en peligro el entramado institucional, en un momento de tensión mundial. Precisó que, más alla del efecto sobre España, "con ser graves e inaceptables las condiciones francesas, está en juego el futuro de Europa y debe imponerse la voluntad política".

Por los partidos de oposición, portavoces del Grupo Popular y del PCE dijeron que el tema debería ser de Estado y criticaron la falta de información recibida por parte del Gobierno.

En nombre del Grupo Popular, el vicepresidente de Relaciones Internacionales, José Félix Noriega, señaló que "en nuestro partido hay una gran inquietud y decepción. Ha fracasado la política socialista, que se fiaba más de las alianzas ideológicas que de las económicas. En la Europa de los mercaderes las soluciones deben ser económicas. El Grupo Popular prepara una propuesta, que no puedo adelantar. Sí prevé, entre otras cosas, defender el acuerdo de 1970".

Enrique Curiel, del PCE, afirmó, tras la reunión de la Ejecutiva del partido, que España debe influir en el desenlace de la crisis europea, estar dentro para mantener posiciones de mayor fuerza, y que sería poco inteligente desentenderse de los problemas. Insistió en que hay que rescatar la negociación del tratamiento partidario y que, al informar, el Gobierno debe aclarar que el asunto no está vinculado a ningún otro, como la OTAN.

Fuentes de UGT señalaron su preocupación por el cariz que está tomando el problema de la adhesión de España a la CEE ante el impasse en el que se encuentran los paíse miembros. Los retrasos que estas indecisiones provocan en la fecha final de adhesión no hacen sino aumentar el desencanto existente entre los trabajadores que ven alejarse la posibilidad de una Europa unida.

Antonio Gutiérrez, de Comisiones Obreras, afirmó que el fracaso de Atenas pone en evidencia la necesidad de una mayor independencia europea respecto de Estados Unidos, así como que las contradicciones internas de la CEE no pueden resolverse más que por la vía de la ampliación, de articular la Europa de los pueblos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de diciembre de 1983

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