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Tribuna:

Muchas prevenciones y poco negocio

Dentro de un ambiente pleno de prevenciones, con un volúmen de negocio mínimo en los corros, y unos precios que acentuaban su evolución negativa comenzó esta primera semana de diciembre en las bolsas españolas. La ausencia de órdenes de compra volvió a constituirse en el rasgo característico de estas sesiones, mientras que una oferta intencionada forzaba un repliegue de los valores bancarios, que habían pretendido sacar la cabeza del tiesto, según expresión de un castizo del mercado.El amplio muestrario de ofertas alternativas a la inversión en títulos de renta variable existente actualmente, junto a las, previsiones, ya casi ciertas, de endurecimiento en los mercados monetarios, están haciendo que los responsables de las principales carteras institucionales se muestren extraordinariamente remisos a la hora de materializar sus recursos en títulos de renta variable. A ello hay que añadir las expectativas generadas en torno a las ampliaciones de capital anunciadas o previstas, para antes de que finalice el presente ejercicio. A las que se apuntaban el pasado sábado, hay que sumar las de Enher, en la proporción de una acción nueva por cada cinco antiguas, a la par, y Saltos del Nansa, cuyo nominal se verá incrementado desde las 1.250 pesetas actuales a 2.000. Esto es, al menos, lo que se aseguraba en los parqués en la mañana de ayer.

En cualquier caso, El Aguila continuó centrando la atención de la parroquia. Ayer se impidió, en Madrid, que marcase cambio. Esta decisión aparentemente sólo tenía un carácter transitorio y se apoyaba en "la enorme desproporción existente entre oferta y demanda en favor de esta última". La Junta Sindical de este mercado emitió un comunicado en el que se señalaba que "fuentes de la sociedad han manifestado que la misma lleva tiempo estudiando la manera de reestructurar su situación financiera mediante diversas gestiones, las cuales, por ahora, no han pasado de conversaciones y entrevistas que no han culminado en nada concreto".

El caso de El Águila está constituyéndose en el argumento común de conversaciones entre todos los aficionados al negocio bursátil. Las cábalas que funcionan son de lo más variopintas, aunque en general vienen a reflejar el voluntarismo de los interesados, inmersos de una u otra forma, en este prolongado proceso. A lo peor es que, conforme a la opinión del castizo, "a más de uno la camisa no le llega al cuerpo".

Por su parte, ni bancos ni eléctricas fueron capaces de enfrentarse al chaparrón vendedor que se les vino encima. El índice particular del grupo eléctrico perdía en Madrid algo más de dos puntos, y reflejaba el deficiente momento que atraviesan estos títulos. En cuanto al grupo bancario, 86.453 títulos expresaban, como saldo conjunto negativo de los siete grandes, la escasa fe de los inversores por estos valores. Bilbao y Santander consiguieron expresar diferencias positivas, de casi 14.000 títulos en el primer caso, y de 4.435 en el segundo. Evidentemente, estos dos valores fueron los únicos que consiguieron reflejar diferencias positivas, si bien es cierto que resultaron muy breves. En el otro platillo de la balanza figura Popular, que cedía seis enteros, aunque Banesto, pasadas las euforias testimoniales a que dio lugar el nombramiento de su nuevo presidente resultaba el más ofertado, con más de 52.000 acciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de diciembre de 1983