El presidente de Turquía, general Kenan Evren, reconoce al partido de Turgut Ozal el derecho a gobernar en solitario

"El partido del señor Ozal ha conquistado el derecho de acceder al poder en solitario, tras unas elecciones democráticas". Con estas palabras, el presidente turco, general Kenan Evren, hizo ayer las aguas volvieran a su cauce y que la concordia, al menos oficialmente, volviera a restablecerse entre el poder militar, surgido del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1980, y un poder civil, todavía titubeante, que tiene la fuerza del 45,1% de los votos y de 212 de los 400 escaños parlamentarios.

ENVIADO ESPECIAL, Como se esperaba, la entrevista mantenida en la mañana de ayer, en el palacio presidencial de Cankaya (en las afueras de Ankara), entre Evren y el líder del Partido de la Madre Patria (PMP), Turgut Ozal, selló de manera pública la normalidad constitucional y puso fin, al menos de momento, a las especulaciones que apuntaban a la existencia de unas relaciones tensas, después de que el presidente atacara- duramente a Ozal tan sólo dos días antes de las elecciones en un mensaje radiotelevisado a todo el país.Hubo apretón de manos y el beso de rigor, todo ello en la más pura tradición turca. Evren expresó su satisfacción. "Loque queríamos", dijo, "era evitar una coalición, y eso lo hemos conseguido". Ciertamente, las fuerzas armadas deseaban un Gobierno de un solo partido, pero éste no era el PMP, sino el Partido de la Democracia Nacionalista (PDN), de Turgut Sunalp, diseñado para ganar y que, con un 23,2% de los votos, casi ha hecho el ridículo (iricluso no obtuvieron escaños tres de los ministros que, como independientes, se presentaban en sus listas). Cuando se hizo evidente que el PDN no podía ganar y ante el riesgo de un triunfo arrollador del PMP, el interés militar se centró en una coalición que podría haber tenido al frente al primer ministro actual, Bulend Ulusu, independiente también por las listas del PDN y que sí ha resultado elegido.

Evren considera que el 92,9% de participación en los comicios es una prueba del "compromiso del pueblo turco con la democracia". No obstante, conviene recordar que el voto era obligatorio (bajo multa de unas 1.500 pesetas) y que sólo se presentaron tres partidos ante las urnas, y no porque no hubiera más, sino porque el resto no pudo pasar los filtros establecidos sobre las relaciones de miembros fundadores y candidatos.

Ataque a la prensa extranjera

Ayer, Evren atacó a la prensa extranjera, que aseguró que la reunión mantenida el domingo por e Consejo Nacional de Seguridad tenía por objetivo discutir los re sultados de las elecciones e incluso la posibilidad de que éstos no fue ran admitidos. "Si nuestra intención hubiera sido ésa", dijo, "no habríamos convocado las elecciones". Un razonamiento impecable e indiscutiblemente ajustado a la realidad. Bastantes peculiaridades ha presentado la democracia a la turca como para que encima se invalidase su consecuencia directa.Evren, en un mensaje a la nación posterior a su encuentro con Ozal, reafirmó que el Consejo Nacional de Seguridad ha cumplido todas las etapas previstas y, ha conseguido asegurar todas las etapas del calendario político realizado tras la intervención militar.

Ley, orden y democracia

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En cualquier caso, se ha evitado el conflicto. Evren felicitó públicamente a Ozal y le deseó éxito en su misión. Y Ozal, por su parte, agradeció a las fuerzas armadas y al presidente sus esfuerzos para "restablecer la ley, el orden y la democracia". Incluso aseguró que Turquía "tiene suerte de entrar en esta nueva era bajo el liderazgo del presidente Evren".Todo está en orden, pues. El ganador de las elecciones del domingo formará Gobierno y empezara a trabajar. Ozal será cauto y tendrá mucho cuidado con todo cuanto suponga enmendar la plana a la labor de los militares durante los últimos tres años. Parece cauteloso, pero él lo niega; sólo reconoce que no está excitado. Lo que ocurre, simplemente, es que ve las cosas "como una cuestión de cálculo matemático". Su obsesión por la economía no es, dice, un signo de su desatención por otras cuestiones, como la de la seguridad, sino de que considera que casi todos los problemas (incluso el del terrorismo) están ligados -o al menos pueden solucionarse- a la cuestión económica. De ahí su obsesión: superar la crisis. Y de ahí su fórmula: monetarismo, liberalismo, libre empresa y apoyo a ultranza a la iniciativa privada.

Independientes

Ozal es, pues, de hecho, primer ministro de Turquía, aunque su nombramiento aún se retrasará algunos días, hasta que se conozcan los resultados finales de las elecciones y se reúna el nuevo parlamento.Ya se especula sobre la composición del Gabinete, sobre todo sobre si habrá o no algunas carteras que vayan a parar a manos de independientes, cosa nada improbable si el líder del PMP hace gala de su reconocido pragmatismo. Por lo pronto ya ha admitido que el presidente del parlamento puede ser un independiente. Y hay un nombre que figura en todos los pronósticos: el primer ministro, Bulend Ulusu. Una prueba más, no la última, de que en Turquía no habrá ruptura, sólo continuidad y quizá, quién sabe, transición controlada. La ruptura es imposible.

Por lo demás, en una entrevista concedida al diario en lengua inglesa de Ankara Turkish Daily News, Ozal ha reafirmado la continuidad de la política exterior turca (diseñada por Mustafá Kemal Ataturk), y ha dejado muy en claro que el objetivo es "conseguir que el país tenga su verdadero lugar en el mundo occidental. Por eso estamos en la OTAN, por eso estamos en la OCDE, por eso nos alineamos con la ONU y por eso somos miembros asociados de la CEE y queremos serlo de pleno derecho".

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