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UGT impone al Gobierno condiciones para la concertación

La Unión General de Trabajadores (UGT) sólo aceptará la política de concertación en caso de que el Gobierno respete una serie de condiciones que considera "irrenunciables" en los distintos ámbitos de negociación. Entre las exigencias se incluye el que no haya rescisiones de contratos en la reconversión industrial y que no se generalice la contratación temporal. El chispazo que ha hecho saltar nuevamente las hostilidades entre, la central socialista y el Gobierno es aparentemente el documento sobre las líneas maestras de la Ley de Reconversión entregado el pasado jueves por el Ministro de Industria, Carlos Solchaga, a los sindicatos, y, ayer, a la patronal. Para UGT, la filosofía recogida en el citado documento repite los mismos errores que el Libro Blanco.

La comisión ejecutiva de la UGT fijó ayer las posiciones del sindicato socialista respecto a la concertación social. Aunque se sigue haciendo una defensa a ultranza de la política de concertación, la postura de la central se ha endurecido en las últimas 24 horas. A ello no parecen ajenas las afirmaciones efectuadas el pasado jueves por Miguel Boyer en el Parlamento sobre la necesidad de mantener un tope salarial del 6,5%, la filosofía que el Gobierno piensa aplicar en la futura Ley de Reconversión e incluso las recientes declaraciones del ministro de Trabajo, Joaquín Almunia, sobre la flexibilidad del mercado de trabajo.De hecho, las condiciones para la concertación, expresadas por José Luis Corcuera y José María Zufiaur, giran en torno a estos temas. De acuerdo con sus palabras, para que haya concertación han de aceptarse unas condiciones que la UGT considera irrenunciables. En el ámbito del mercado de trabajo la central socialista se opondrá, "con todos los medios propios de la acción sindical democrática, a la generalización de la contratación temporal", y al principio de inestabilidad en el empleo. Ello supone que no aceptará la modificación del Estatuto de los Trabajadores en lo que se refiere a suprimir del citado texto el carácter excepcional de esta forma de contratación.

No a los despidos

Por lo que se refiere a la reconversión industrial, UGT insiste en los mismos aspectos que ya criticó en el Libro Blanco: participación de las organizaciones sindicales en el control, gestión y seguimiento de los planes. A ello añade que es necesario dejar libertad a las partes para negociar los excedentes laborales. El documento entregado a los sindicatos por el ministro de Industria señala en este aspecto que los trabajadores que no encuentren empleo, una vez transcurrido el período de tres años en el que los excedentes permanecen en el fondo de colocación, percibirán la indemnización que aportaron, a la vez que les será rescindido el contrato. José Luis Corcuera explicó que las medidas que se adopten no pueden pasar por el despido.En cuanto a sacrificio salarial, la UGT no aceptará topes impuestos por el Gobierno. Al recordársele que el ministro de Economía había afirmado el día anterior en el Parlamento que, para cumplir los objetivos de empleo, los salarios no debían crecer más allá del 6,5%, Corcuera respondió que "el Ministerio de Economía puede decir por dónde deben ir a su juicio las subidas salariales, pero ello no es de obligado cumplimiento para la UGT". La central socialista quiere que éste sea un tema a tratar sin interferencias entre patronal y sindicatos.

Listón mínimo

Estos mismos argumentos sirven a su vez para la empresa pública. Los sacrificios salariales que! se acepten tienen que ir, según UGT, acompañados de una profunda racionalización de la gestión y de la estructura financiera de las empresas y de una mayor participación sindical.Las última condición imprescindible impuesta por UGT para que la concertación social pueda llevarse a cabo se centra en la reforma de la Seguridad Social y de la Ley Básica de Empleo. La central socialista considera necesario que esta reforma garantice un sistema público suficiente, la mejora de las prestaciones económicas actuales y de la asistencia sanitaria. La Ley Básica de Empleo debe ser reformada en la línea de las medidas reivindicadas por UGT y recogidas en el programa del PSOE.

Ambos dirigentes sindicales negaron que hubiera un cambio de postura en la central socialista. Zufiaur recordó que eran las mismas posiciones que UGT había venido defendiendo y que había llegado el momento de reafirmar. "En estos momentos", dijo, "hay divergencias claras; entre las posturas expresadas por el Gobierno y las que defiende UGT. Nosotros decimos nuestras condiciones, y cuando lleguemos a las mesas negociadoras diremos: éste es el listón mínimo para la negociación".

No obstante, insistieron en que valoraban positivamente los pasos que hasta ahora se habían dado de cara a la concertación. Incluso afirmaron que el documento de líneas básicas de reconversión era objetivamente mejor que el Libro Blanco, aunque seguía manteniendo aspectos que ya habían sido criticados en su día por la central socialista.

El documento que el ministro de Industria ha entregado a las fuerzas sociales sobre la futura Ley de Reconversión ha provocado el rechazo de los dos sindicatos, La CEOE, cuyos representantes, encabezados por Carlos Ferrer Salat e Ignacio Briones, recibieron de manos del ministro los 13 folios con la filosofía de la reconversión, no ha querido hacer valoraciones hasta que se haya realizado un estudio detallado del documento. Carlos Solchaga habló con los empresarios del plan de reconversión y del plan energético del Gobierno. El ministro afirmó que "no existe parón nuclear, sino que se ha ralentizado la construcción y puesta en funcionamiento de las centrales para adecuar la oferta a la demanda".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de octubre de 1983

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