La Junta de Andalucía considera que fue "desairada" en los actos del Día de la Hispanidad

La organización y el desarrollo de los actos conmemorativos del Día de la Hispanidad, celebrados el pasado miércoles en Granada, han provocado un indisimulado malestar en la Junta de Andalucía, que se considera desairada por el Ayuntamiento de Granada y reavivado viejas polémicas sobre el centralismo sevillano y la hostilidad de algunas autoridades de aquella provincia hacia las instituciones autonómicas.

El responsable del protocolo durante la jornada del 12 de octubre, José Miguel Castillo, niega cualquier animadversión hacia el Gobierno andaluz.Aunque en la Junta se quiere quitar hierro al conflicto, lo cierto es que el malestar y la indignación son evidentes por lo que se estima una clara desconsideración de las autoridades municipales de Granada y, en particular, del teniente de alcalde delegado de relaciones institucionales, José Miguel Castillo Higueras, ex militante comunista. El propio Escuredo aseguró que el protocolo había sido un desastre, nada más terminar la ceremonia celebrada en la capilla real.

En dicho acto fue ostensible que, mientras el Rey vestía chaqué, al igual que la corporación municipal granadina, tanto el Gobierno andaluz como el delegado gubernamental en Andalucía, el presidente del Parlamento autónomo y los tres ministros presentes iban en traje de calle, lo que se atribuye desde la Junta a una falta de advertencia por parte de Castillo. Al propio tiempo, no se atendió convenientemente a las autoridades, y las esposas de los altos cargos, entre ellas las del presidente del Tribunal Constitucional y del presidente de la Junta, fueron relegadas a lugares secundarios. Se cuenta de la esposa de un diputado provincial que tuvo que seguir el acto instalada en un confesionario.

Los responsables granadinos replican a este respecto que la limitación de espacio de la capilla real obligaba a estas estrecheces y rigores, y el impugnado José Miguel Castillo no se ha recatado en denunciar que desde la capital andaluza se pretende a veces resucitar la guerra Sevilla-Granada. Hay que añadir que el ambiente ya estaba caldeado desde que, en vísperas de la jornada, el alcalde granadino, Antonio Jara, denunciara la falta de ayuda de la Consejería de Cultura a la exposición de arte mudéjar inaugurada por los Reyes en Granada y reivindicase la capitalidad cultural para su ciudad.

Excesiva preocupación por el protocolo

En algunos medios políticos, incluidos los socialistas, se critica sin matices la que se considera excesiva preocupación de Rafael Escuredo y su Gobierno por las cuestiones protocolarias y la aureola del poder, mientras sus colaboradores insisten en que se trata de un asunto de principios y de lucha contra el provincianismo. Escuredo ya abandonó airadamente un campo de fútbol sevillano durante el Mundial-82, cuando, al inicio del encuentro Brasil-URSS, le entregaron el lugar de honor al entonces ministro de Hacienda, Jaime García Añoveros.Por su parte, José Miguel Castillo Higuera, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Granada y responsable de protocolo, declaró ayer a- Radio 80 que el presidente de la Junta de Andalucía desconoce las cuestiones de protocolo. "Escuredo no puede saber de todo", dijo, y parece ser que ignora las cuestiones de protocolo del Estado, que fueron las que se pusieron en práctica el pasado miércoles".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 14 de octubre de 1983.

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