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Satisfacción en Israel por la dimisión del ministro de Finanzas

Sof-sof.. sof-sof.. Esta expresión hebrea, que equivale a ¡ya era hora!, está presente en todas las conversaciones en Israel, a consecuencia de la dimisión del ministro de Finanzas, Yoram Aridor, que tuvo lugar el pasado jueves. Ministros y diputados (los de la coalición gubernamental y de la oposición, unidos fraternalmente), banqueros, industriales, comerciantes, economistas y expertos universitarios, agentes de cambio, el público israelí en general, han recibido esta dimisión con un gran suspiro de alivio.

El reinado de Yoram Aridor se ha convertido en sinónimo, ante la opinión pública israelí, de improvisación peligrosa, de obstinación altanera, de arrogancia permanente, y, sobre todo, de gestión catastrófica.

En el Jerusalem Post de ayer, el humorista Kirschen describe el diálogo entre dos israelíes:

- "Hay que dar al César lo que es del César. Aridor ha hecho más que nadie para salvar nuestra moneda".

- "¿De verdad?; ¿pues qué ha hecho?"

"Dimitir".

"La dolarización ya no existe. De todas formas, esta idea había nacido muerta", comentó el primer ministro, Isaac Shamir, a la televisión israelí.

Shamir tenía la intención de no introducir cambios en el Gobierno durante los tres próximos meses. La dimisión de Yoram Aridor, que será seguida probablemente por la de Jacob Meridor (situado por Menajem Begin en un puesto inventado exclusivamente para proteger a su amigo de las luchas internas), ponen fin a este período de gracia de 100 días. Si se consigue olvidar las funciones de Meridor, que desempeña el pomposo cargo de "coordinador de los ministros económicos", lo cierto es que éste no tiene muchas posibilidades de alcanzar la cartera de Finanzas.

Tres candidatos en liza

La economía israelí, sin embargo, no puede permitirse el lujo de continuar, aunque sea por unas semanas, sin ministro de Finanzas. Hay tres candidatos en liza: David Levy (actual viceprimer ministro y ministro de Ambiente), Isaac Modayi (ministro de Energía) y Ezer Weizman (ex ministro de Defensa).Diversos grupos de presión llevan 24 horas, desde el interior del Likud, intentando convencer a Isaac Shamir para que designe a sus respectivos candidatos. Tanto para el cargo de Finanzas como para el de Asuntos Exteriores. Shamir deberá decidirse rápidamente, según opina la mayoría de los observadores políticos en Jerusalén, ya que en caso contrario será acusado de debilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de octubre de 1983

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