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La 'casa' de América

Algunas voces, pocas, se alzan estos días en Portugal para decir que la existencia de bases extranjeras en su suelo, tanto continental como insular, no debería implicar una pérdida real de la soberanía nacional portuguesa sobre las mismas. Pero de hecho, y hasta de derecho, las bases extranjeras en Portugal, en especial la superbase instalada por Estados Unidos en Lajes (islas Azores), no guardan tan siquiera la apariencia formal de ser consideradas bases conjuntas. Son suelo extranjero. Están alquiladas.Esa circunstancia no ha sido tratada por el presidente Eanes en su reciente viaje a Estados Unidos. Portugal ha ido sólo a pedir más dinero. Un poco más de dinero. Los estados de necesidad económica de tanta gravedad como los que atraviesa el país vecino no son las mejores cartas con las que se pueda sentar a la mesa de negociaciones para echar un pulso al coloso americano.

Y si en el Portugal peninsular (o continental, como ellos dicen) los medios de comunicación apenas si han recordado el tema de la soberanía nacional, en el archipiélago de Azores varios periodistas quisieron, hace pocos días, entrar en la base americana de Lajes para entrevistar al vicepresidente de Estados Unidos, George Bush. No les fue permitida la entrada. Algún periodista insular, indignado, dijo: "Náo somos hóspedes na nossa própia casa".

Al día siguiente, el diario Açoriano Oriental escribía: "Los americanos están en Lajes en las mismas condiciones que cualquier inquilino en una casa, donde ni el propio dueño de la misma puede entrar sin antes llamar a la puerta y pedir permiso para entrar. Los americanos son quienes mandan en el área que ocupan y, por consiguiente, todo extraño que allí entrara, será siempre un huésped ( ... ). Nunca digamos que ellos no están en su casa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de octubre de 1983